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“TWILIGHT” VAMPIROS ENLATADOS PARA CONSUMO EN SERIE



Qué pensaría Bram Stoker si su Drácula pudiera caminar libremente al sol y en cambio de hacerse cenizas entre agónicos lamentos su piel estallara en mil destellos brillantes como una piedra preciosa haciéndolo lucir más bello a los ojos de una niña adolecente y si ese macabro hijo de la oscuridad decidiera de un momento a otro convertirse en vegetariano, asistir al colegio como cualquier chico del común y negara todas las raíces que lo conectan con las fuerzas del mal para convertirse en un filántropo niño bonito más cercano a los príncipes azules de los cuentos de hadas que a esa criatura terrible inspirada en el temible conde Dracul o Vlad Tepes, el sanguinario empalador. Si este príncipe Rumano excéntrico y fiero en combate como ninguno, musa de las más escalofriantes leyendas y de la mismísima estética gótica en la literatura, se viera rebajado a un soso Backstreet boy de blandengues colmillos y súper poderes al servicio del amor, a lo mejor tanto Tepes como Stroker no tendrían más remedio que reírse a carcajadas.
VAMPIROS POSTMODERNOS
Luego del avasallador éxito de Ann Rice la célebre literata de la estética vampírica (Entrevista con el vampiro) le regalara su vida y toda su obra al tema, nunca imagino que sus vampiros que preservaban mucho del romanticismo oscuro de las viejas historias de terror, Stoker, Poe, Varney, Lovecraft, por su mente no pasó jamás que su Lestat estaría abriendo el camino para una nueva saga igual de exitosa pero en total detrimento con la esencia misma del mito. Lo que podríamos apuntar es que a cualquier Vampiro le llega su “Crepúsculo” como si de una manera fantástica y paranormal nos trasladáramos de la neblinosa y fría Transilvania a la joven y briosa Disney Landia. Stephanie Meyer nació en Phoenix Arizona, estudió literatura inglesa en la universidad Brigham Young en Utah. Madre de tres hijos y feliz mente casada, esta ama de casa practicante de la religión Mormona se convirtió de un momento a otro en el máximo referente de la literatura fantástica y juvenil, desbancando a la ya archí millonaria J. k. Rolling ( Harry Potter) Meyer asegura que la idea para escribir “Crepúsculo” le llegó de forma onírica, como una especie de revelación mientras dormía, esa fue la semilla que gestó una fiebre, una moda, una nueva mirada a un universo que llevaba décadas consagrado por sus referentes, eróticos, sensuales, nocturnos y sanguinarios. Los vampiros de Meyer caminan libre de pecado, se alimentan de sangre animal, algunos leen la mente, corren a gran velocidad, predicen el futuro y son terriblemente bien parecidos ¿Que sentiría Nosferatus? Se pasean por el lluvioso pueblo Forks en un bonito Volvo último modelo, asisten como cualquier mortal a escuelas y empleos, juegan beisbol en sus ratos libres y cuando el hambre y la sed los ataca se van de caza de Osos, Pumas y demás cuidando no afectar demasiado el ecosistema porque hasta sentimientos ecológicos guardan en su interior. “Crepúsculo” no es más que una historia de amor adolecente entre un vampiro de aproximadamente 200 años convertido o iniciado cuando rosaba los púdicos diecinueve. Edward Cullen ha vivido lo suficiente para convertirse en una especie de misterioso intelectual francés, de sabio oriental y musculoso deportista gringo, con un físico de semi dios griego según las pretensiones de Meyer. Bella Swan una chica corriente, tímida, de pocos atributos físicos un tanto precoz e intuitiva, se enamora perdidamente de un vampiro. Edward Cullen a partir de ahí Meyer entreteje una trama que salta del inocente y amor puritano entre los dos personajes y una serie de intrigas, episodios fantásticos que hacen recordar la serie para tv Smallville de WB y otro par de enlatados televisivos como Buffy La caza Vampiros y Ángel de la cadena Fox. El galante vampiro salva la vida en repetidas ocasiones de la niña común que conoce por accidente en el instituto. La autora conoce muy bien su segmento del mercado, maneja con gran inteligencia los hilos conductores de su historia, con su consabida premisa básica, sus atinados puntos de giro, sus líneas dramáticas paralelas, su clímax y desenlace, sabe cuando detenerse, cuando aumentar la tensión y cuando soltar los nudos para llegar a buen término a un oportuno clímax y desenlace final para que chicas y chicos entre los catorce y veintiséis años queden atrapados sin remedio en la trama, cuya escena final transcurre en el marco de la ya famosa fiesta de graduación convertida en el máximo cliché del sentir adolecente Americano.
CIFRAS (ENLATADOS INDUSTRIALES)
Más de cien mil copias, cifra record de ventas en argentina, crepúsculo es el libro más vendido del año “The New york times” Ha sido publicado en treinta y cuatro países y traducido a más de veinte idiomas, se convirtió rápidamente en el número uno, preferido por los jóvenes y se quedó ahí por más de cuarenta y seis semanas, la saga, Crepúsculo, luna nueva, eclipse, amanecer, ha vendido más de cinco millones de ejemplares solo en los estados unidos. La película basada en el texto, es en la actualidad una de las más rastreadas por los buscadores de la red recibiendo tal cantidad de visitas que ha roto todos los récor establecidos, más de doscientos millones de dólares a recaudado la cinta en solo unas pocos semanas de proyección en EE.UU. En nuestro país solo el fin de semana de la premier el filme fue visto por más de ciento treinta mil espectadores, la cantidad de niñas y adolecentes que portan los libros de la saga en sus morrales se ha hecho incalculable, páginas web a lo largo y ancho del globo donde los chicos leen, interactúan, comentan, nos arroja como resultado una verdad que se dice entre dientes y con los labios apretados “los jóvenes si leen” Meyer ha puesto a soñar a millones de chicas con encontrar su vampiro azul, galante, misterioso, con el poder de leer la mente, fuerza sobre natural, el físico de un Adonis contemporáneo y sobre todo “con buenos sentimientos” todo este éxito rotundo e incuestionable nos regala una deducción interesante, si queremos volcar la atención de los chicos hacia la literatura, debemos saber disparar los impulsos motivacionales adecuados, conocer sus referentes y preferencias, saber con qué se sentirán identificados, hacer que la lectura se les convierta en algo cercano, fácil de digerir y sobre todo en una experiencia placentera. Crepúsculo no será una obra inmortal que le pelee un puesto a cualquiera de los ya consagrados clásicos pero sin ningún asomo de duda es un libro iniciático que tal vez se convierta en lo que para mí fue Trópico de Cáncer (Miller) o Cartero (Bukowsky) libros que me sirvieron como un arranque o de empujón final para llegar al habito, que debe ser el objetivo final de cualquier profesor de literatura, venderles este sueño y esta pasión por la palabra y acabar de una buena vez con los altos índices de analfabetismo funcional que tanto aqueja a la sociedad en general.

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