El poeta Carteganero Gonzalo Alvarino avistó una de mis tantas muertes

En un jueves de lluvia mortecina, todos en Barranquilla se parecen a Carlos Polo. Esta tarde de arena mojada llora a un único muerto.
En Barranquilla la muerte tiene los zapatos de Carlos Polo y los arroyos recitan un poema con sus dientes. Y Carlos toma cerveza sucia en La Vía 40, ignora que lo he visto morir en esta lluvia que huele a pescado mientras su voz partida grita en la tormenta.
Carlos escucha esa multitud sin nombre
que busca su escapulario para morir con un lápiz sin punta en la garganta

Gonzalo Alvarino










No todos los días se cumplen 108 años, y se sonríe para contarlo | El Heraldo


No todos los días se cumplen 108 años, y se sonríe para contarlo | El Heraldo

Ana Vicenta Gómez Escobar vive en el barrio Paraíso, y pasa sus días sentada al pie de una ventana. Ella siente la textura de los hilos con que teje cada uno de sus pensamientos, una maraña enorme que reposa en el anecdotario acumulado de sus 108 años recién cumplidos.

Ana nació un 19 de julio, un día antes de la celebración de nuestra Independencia. Festejo que le trae a la memoria los años escolares, la banda de músicos, las banderas y el patriotismo de aquellos tiempos.

Al fondo, un Sagrado Corazón que no es precisamente “el más feo del mundo”, como diría Gonzalo Arango, la acompaña en su contemplativa placidez. Ella sueña despierta, ensimismada en otra época.

Ana nació en 1905 en el municipio de Baranoa. Como buena campesina, sigue añorando los olores del monte, el rocío mañanero y los animales.

Quizás a esa vida campesina, alejada del bullicio, los azares de la gran ciudad y los excesos, se deba en parte su gran longevidad.

No es privilegio de muchos llevar un siglo a cuestas, con todas sus luces, maravillas y sobresaltos.

Ana no tiene idea de las otras ventanas y portales que hoy remolcan este mundo. Para ella Google, Facebook y Twitter no significan nada, de los únicos trinos que da cuenta su mente son los del mochuelo o las notas mañaneras del sinsonte, con los que despertaba en su natal Baranoa.

A Barranquilla se vino para brindarles una mejor educación a sus hijos, exactamente en el año de la muerte de Gaitán, o por lo menos eso es lo que cree recordar.

A pesar del temblor involuntario en su mandíbula, de haber perdido la vitalidad de sus músculos, de la soledad que produce el paso del tiempo y la inevitable pérdida de los seres amados, Ana todavía sonríe.

Dice que le sobran razones para amar la vida: los partidos de fútbol que la entretienen, el sabor de un róbalo bien adobado, el bollo de angelito, el afecto de sus familiares, que el día de su cumpleaños le regalaron serenata, torta y un sinfín de llamadas.

Ella sueña con sus ánimas, que se le acercan entre la calina nocturna para conversarle, nos cuenta entre risas, mirando hacia fuera, hacia el mundo que sopesan sus ojos, que todos los días, como un milagro, vuelve a ocurrir frente a su ventana.

Por Carlos Polo

“Mi devoción por la Virgen del Carmen me salvó la vida” | El Heraldo



“Mi devoción por la Virgen del Carmen me salvó la vida”|El Heraldo

“Iba con un hermano y un amigo por la 45, cuando de pronto, unos hombres empezaron a dispararnos. Eso era hasta con metra, yo trato de salir, el hermano mío y el acompañante salieron por la parte de atrás y la puerta se cerró con llave, quedé atrapao ahí y de repente le di, le di y ahí mismo grité ¡Ay virgencita linda!... y la puerta se abrió y pude salí sin un rasguño”.

Con su voz cadenciosa y sutilmente ronca que acompaña esa cantadito particular de los guajiros, Enrique Coronado relata uno de sus momentos más difíciles en su vida.

Cuando revive esos tiempos de angustia en la que él y su familia se vieron envueltos en las guerras de la ‘bonanza marimbera’, en su rostro se percibe una pena añeja. De esos tiempos ya no quiere saber nada.

Justo por esa época, en la década de los setenta y comienzo de los ochenta se aferró mucho más a su devoción por la Virgen del Carmen, la misma que le hizo el milagrito de sacarlo con vida de más de un atentado, como lo explica él mismo al narrarnos parte de su historia. Esa misma a la que le pedía con toda su fe, para que terminara de una vez con esa violencia. Por eso, decidió encargar una Virgen de Medellín para instalarla en la sala de su casa.

Arrancaban los convulsos 70s y en honor a su Santa Patrona, a Coronado se le mete en la cabeza la idea de hacer una fiesta, más no una fiesta cualquiera ¡A lo grande! con conjuntos vallenatos, champaña, vino, cerveza, aguardiente y mucho whisky, meseros, picadas y comida en abundancia. Un jolgorio de enormes proporciones, que hace recordar las fantásticas fiestas que narra Gabo en sus novelas.

Una fiesta que con los años se hizo celebre y hoy en día reposa en el imaginario colectivo de toda una generación gracias a su opulencia. El día arrancaba con su respectiva procesión por el barrio El Prado, mientras en la casona de este guajiro se ajustaban los detalles para la fiesta que se prolongaba hasta el amanecer.

Todo sincronizado, la calle cerrada con el aval de la Alcaldía, las tarjetas repartidas a los invitados especiales, por lo general gente prestante de la ciudad, los medallones de oro con la imagen de la Virgen en sus estuches para obsequiarlos, las gallinas, las tortugas, las picadas traídas de Aruba, la decoración, el castillo de pólvora de 10 metros de alto y por supuesto, los conjuntos musicales.

Por las ya míticas fiestas de Coronado pasaron los hermanos Zuleta con los que hasta el día de hoy comparte una gran amistad de la que surge sin prepararlo la emblemática canción La Virgen del Carmen a la que el mismo Coronado y el pueblo colombiano en general han bautizado como el himno oficial del 16 de julio.

“Enrique Coronado nos ha mandado una carta, desde Barranquilla pa’ los hermanos Zuleta, que el 16 de julio yo voy hacer una fiesta, pa’ que vean la virgen en la sala de mi casa”.

De fondo el ronroneo incesante del mar arrulla esta mañana apacible, Coronado apertrechado entre el jardín y la pequeña piscina, rescata de su mente aquellos hechos, que ahora se le hacen un mohín en la cabeza.

“Ya se acercaba el 16 de julio como ahora, y los Zuleta estaban en Bogotá y entonces yo les mandé una notica, que decía que se vinieran pronto, no me acuerdo bien, eso fue como en el setenta y pico y de pronto Emilianito se despachó con esa canción gracias a la notica, y quién iba a pensar que ahora suena todos los años, en todas partes y en varios países, fíjate que a mí me llaman de Miami, de Chile, a poneme la canción ”.

Para Enrique, a sus 73 años de edad este suceso extraordinario es algo que todavía lo llena de orgullo y satisfacción, que su nombre sea cantado por miles y miles de colombianos y sobre todo que que sea una veneración a su patrona.

Recuerda que esa devoción la heredó de su padre porque desde pelao, se escapaba de su casa en Santa Marta para irse a las fiestas de la Virgen lejos de su barrio.
Aquel niño de escasos 10 años, con el escapulario pegado en el pecho y una férrea fe algo inocente. Aún después de una guerra, de unas duras pérdidas y una estancia en el presidio, todavía conserva su fe. El mismo sujeto de las fiestas inolvidables, el fulano de tal al que todos tararean el nombre en una canción ambivalente, parrandera y religiosa, también compuso su propia canción a la Virgen“El 16 de julio para mí es sagrado, ese día Enrique Coronado, le hace la fiesta a la Virgen del Carmen” Una canción que fue grabada por Los Betos y que no tuvo el mismo impacto que la canción de Emilianito. Para Enrique Coronado, el milagro que La Virgen hizo en su vida, es que aún luego de todos los escarceos de la muerte, que estuvo muchos años rondando cerca a su puerta. Enrique Coronado sigue vivo “Y así es un hombre sin preocupación, porque, es la virgen de su devoción”.

Cómo nació este homenaje

Esa canción nace porque desde la vieja Sara que era devota de la Virgen del Carmen, hasta mi papá, Poncho, toda mi familia es devota de la Virgen y como mi mamá se llama Carmen, se me ocurrió componerle una canción a la Virgen. Mi amigo Enrique Coronado hacía unas parrandas en Barranquilla, nosotros íbamos, tocábamos y, bueno, estábamos en Bogotá y él mandó la carta diciendome que puso en la sala de su casa una Virgen bien bonita y así nació la canción.

Por Carlos Polo

La tertulia Milenio, con licencia para armar y desarmar el mundo | El Heraldo


La tertulia Milenio, con licencia para armar y desarmar el mundo | El Heraldo

Es otro atardecer plomizo de invierno, de esos en que la humedad barranquillera aprieta con su sofocación inclemente. Los contertulios habituales del centro comercial ya se encuentran apostados en sus sillas. El aire acondicionado hace olvidar las altas temperaturas de afuera. De fondo, una trompeta intrépida revolotea a gran velocidad a un volumen moderado. El jazz se convierte en otro elemento de la escena. Al igual que las tasas vacías, los vasos con hielo y restos de sumo de naranja, un ejemplar de una revista, bolsitas de sacarina usadas y uno que otro papel abandonado en la mesa. Una carcajada contagiosa estalla entre el grupo de amigos, que todos los días, al marcar las manecillas del reloj las 4 de la tarde, se dan cita con el único objeto de conversar y distraerse.

La tertulia Milenio lleva más de seis años realizándose sin interrupciones. Entre carnes maduradas, charcuterías y enlatados, la voz altisonante del ingeniero jubilado Manuel González manda la parada: “Esta es una anécdota histórica de quien fue presidente de Venezuela a finales de la década de los veinte, que se llamó Cipriano Castro , que tuvo problemas en la próstata y se fue a curar a Europa. Dejó posesionado a su vicepresidente,y cuando regresó a los tres meses, llegó a Sanjuán de Puerto Rico, le puso un telegrama, le dijo: ‘Yo estoy bien y no voy a dejar el poder’.

Entonces el vicepresidente le contestó: ‘Yo también y yo tampoco’. Y el vicepresidente era nada más y nada menos que Juan Vicente Gómez, que sabemos que demoró varios años en la historia de Venezuela”. Una reposta como complemento fluye de manera espontánea en medio de la jocosidad compartida: “A él le decían El Leoncito y entiendo que el emblema que llevaba en el carro era un leoncito. Una vez iba con el chofer, en un carro particular y lo pararon en un punto, entonces le dice el chofer aquí llevo al señor presidente, entonces le dicen ¿ Y el leoncito? El Leoncito lo tengo atrás”. La risa camina entre los puestos. Estos veteranos ya están pensionados hace mucho del mal carácter y de las preocupaciones gratuitas, amigos entrañables que han afinado su sentido del humor porque han aprendido a su debido tiempo que la risa es el mejor de los alimentos para el alma.

La tertulia Milenio está conformada por un grupo de disidentes de los clubes sociales. El grupo completo lo conforman treinta y cinco experimentados charladores que decidieron bautizar su tertulia con el nombre de Milenio “porque juntando las edades de todos, sobrepasamos los mil años”, apunta Manuel González con una carcajada descarada. A sus ochenta es un tertuliador y mamagallista avezado.

En la cafetería de un centro comercial del norte de la ciudad han encontrado un refugio, un centro de operaciones. Esta es una tendencia que se ha generalizado, cada centro comercial tiene sus contertulios, sus asiduos que comparten algunos vínculos familiares, estudios, el barrio y una serie diversa de hilos invisibles que los hermana. Organizados en horarios y hábitos, estos respetables señores se reúnen para compartir un café, un rato agradable en buena compañía. Entre charlas, intentan resolver el gran rompecabezas universal. Cada tarde, sin falta, intentan desentrañar los misterios de esta vida y la otra; encaminar la política, comentar los deportes, enderezar la situación del mundo. Echarle una mirada crítica a la religión, la literatura, la filosofía, todos y cada uno de los temas fundamentales de esta vida recorren la mesa en medio de una nostalgia larga y arraigada.

Víctor Gutiérrez apunta con picardía: “Mire que estos supermercados han remplazado los clubes sociales. Aquí se reúnen los amigos sin previa cita, que es la función de un club, encontrarse con los amigos: Pomona, Éxito, Buena Vista, todos los supermercados tienen su caterva de vencejos”.

La conversación gira hacía un común denominador que es la preocupación por Barranquilla, ciudad a la que aman y a la que han visto enseñoreada como la principal ciudad del país, y que hoy en día ha perdido protagonismo y esplendor. Llenos de añoranza: Antonio Osorio, Julio Salazar , Fernando Fonnegra, Fernando González, Juan Amín, Alfonso Ferro Bayona, Rafael Roncallo, Manuel González y Víctor Gutiérrez. Este combo de experimentados conversadores cada vez que sonríen le hacen una finta a la vida, por ahora seguirán celebrando el antiguo rito de la amistad.

De fondo, un jazz sincopado los acompaña en sus elucubraciones, en sus carcajadas honestas y en su dura tarea autoimpuesta de entender este viaje de luces veloces que es la vida.

Por Carlos Polo

“EL ATAQUE DE LOS SÚPERHÉROES”


Aparentemente es una noche tranquila y rutinaria, sin embargo la inquietud es general, los cuerpos intentan reposar luego de una jornada dura de aseo y volteo.
Dentro de escasos dos días juramos bandera. Por fin, se terminó la etapa de instrucción, toda la compañía va a tomar rumbos diferentes, algunos pasarán a la compañía de servicios, otros se convertirán en dragoneantes, otros, simplemente se quedarán en la fila, los especialistas pasarán a diferentes batallones. Todo nos va cambiar a después del día del juramento de bandera. La moral es que nos vamos de licencia, quince días fuera del batallón, quince días en nuestras casas, en nuestros hogares, una vez más nuestras cómodas habitaciones. La cercanía con la familia y los amigos que se dejaron hace ya más de tres meses, tres meses, en los que estuvimos totalmente acuartelados. Como les decía, la inquietud danza en el ambiente, como gatos excitados saltan nuestros pensamientos por el tejado. Espero con impaciencia la señal, que aún no llega, hoy, soy juez y verdugo, hoy, es la noche, hoy, es el ataque de los superhéroes. Es la noche de los justicieros.
Por fin termina el segundo turno de guardia, los diferentes centinelas se relevan, los minutos se vienen deslizando lentos, pasmosos, aguados. Observó cómo se levanta Aguaman, esto indica que ha llegado la hora y todo va andando tal como lo programamos, atraviesa el alojamiento como una sombra acuática silenciosa y acechante. Preparó mi instrumento de castigo, agarro la tabla que reposa al final de la cabecera, esta es la más dura, la más resistente, la más gruesa, la más poderosa, la acomodo al lado del catre, observo con mesurada paciencia el sueño libido de mis compañeros de alojamiento. Al otro lado una chispa de fuego me indica que el Incendiario también está listo. Veintitrés horas: el ataque de los superhéroes es inminente: Aguaman, Tablaman y el Incendiario se encuentran dispuestos a ejercer justicia como es debido, es hora de ajustar las cuentas, que tiemblen todos los culpables, porque esta noche los paladines de la justicia no descansan, tiemblen palomas, lambones, regalados, sapos de todo tipo e índole. Por cada gota de sudor gratis, por cada una de las volteadas inmerecidas, por cada error que pagó el pelotón injustamente, por cada trasnochada. Por mí y por todos mis lanzas, llegó el momento de ajusticiarlos, llegó el momento de aplicarles el rigor de la justicia, el ataque feroz de los superhéroes.
Cubro el cuerpo entero con una sábana y balanceo la tabla en mi brazo derecho, comienzo a sudar copiosamente, esperando el momento exacto de arrancar con la misión. Aguaman entra con un balde repleto sostenido en sus brazos, se detiene en la cornisa del tiempo. El Incendiario atraviesa los catres con el sigilo de un gato montés, cubierto con una sábana para mantener su identidad totalmente oculta, como es debido. Algunas cabezas se mueven, oliendo la carga dura que camina por el aire, ciertos cuerpos se desperezan estirándose, algunas pupilas abiertas se aguzan. Un extraño estado de alerta aletea sudoroso entre los leves ronquidos de los que duermen desprevenidos.
Minuto 00: el Incendiario enreda un poco de papel higiénico en los pies de Hoyos. Culpable, culpable de lambonería, palanqueo, lloriqueo y lo más grave, aventar a sus códigos con los comandantes. Un sapo de este calibre no merece otra justicia que la flama ardiente y purificadora del Incendiario, la chispa de fuego muerde con rapidez el papel que comienza a arder en cuestión de segundos enredado en los pies del condenado sapo.
Me acomodo justo al lado del catre de Ibarra: culpable, culpable por ser una condenada secretaría que ha evadido todos los volteos, las instrucciones más cabronas, la más duras trasnochadas, por haberme enviado a los condenados tres postes, por organizar los putos turnos de guardia, por salir de permiso con demasiada frecuencia, por haber remplazado el fusil por una berraca máquina de escribir. La secretaria duerme plácidamente, para colmo de mi éxtasis se encuentra boca abajo, como esperando complacientemente el azote de la justicia. Levanto el látigo con fuerza y energía.
El balde se bambolea en los brazos de Aguaman que observa rígido el ronquido potente de Porras, culpable, culpable de equivocarse con frecuencia en las instrucciones de orden cerrado, gimnasia básica con y sin armas, por lento, por todas las volteadas en su nombre, por las visitas a la guardia luego de las veintitrés horas gracias a alguna de sus incontables ineptitudes.
El grito desesperado de Hoyos completa el ciclo: <<¡Aaaaah, hjueputa! Me quemo, aaaah, me quemo, mi teniente, llamen a mi teniente. Aaaah. >>
Aguaman suelta con fuerza el contenido del balde sobre el cuerpo relajado y plácido de Porras, el soldado tontín salta del catre ofuscado con los ojos fuera de órbita, mira para todos lados mientras intenta quitar de su rostro los restos de agua que chorrean por su cara y por todo su cuerpo: <<¡Qué pasa! ¿Qué, qué pasa? Mi abuelita, mi abuelita, donde está mi abuelita. >>
Dejo caer con toda mi fuerza el rígido instrumento sobre el culo dormido de la secretaria, que en una tardía reacción interpone su brazo, el golpe seco produce un delicioso sonido que se hace acompañar con un doloroso lamento: <<¡Ay, ay, ay, ay! Mi brazo, mi brazo, mi brazo ¡Me partieron el brazo!>>
Tres capas fantasmas revolotean por el alojamiento evadiéndose entre las sombras, desapareciendo en la oscuridad. Entre llantos, carcajadas, gritos, lamentos, chiflidos vituperios, complicidad y sorpresa. Los superhéroes cumplen con éxito la primera de sus misiones.
El vozarrón de mi teniente Cristancho retumba en el alojamiento como un grito ahorcado por el sueño, su voz se aflauta y desafina: << ¡Qué se están creyendo conscriptos, aquí nadie todavía ha jurado bandera! ¿Qué es lo que pasa acá? ¡Centinelas, centinelas! ¿Cuál es la guachafita? ¡De pie el quinto pelotón! Vida pà hijueputa, como que se quieren quedar acá metidos y no piensan utilizar sus días de licencia cabrones ¡De pie grasosos! Aparatos de reproducir mierda ¡March a la plaza de armas! ¡March de acá!>> Hoyos, Ibarra y Porras se atropellan entre sus quejas y lamentos, intentando explicar la situación a mi teniente, que escucha visiblemente complacido, intentando disimular una maliciosa y cómplice sonrisa que se acomoda en su boca, dándonos el saludo como nuevos y verdaderos soldados. Pérez me dispara una mirada poblada de fuego que chispea en sus ojos, mientras Pelufo me arroja una sonrisa oceánica, mojada y profunda. Hoy, dimos una muestra gratuita de poder, ya sabemos como ajustar las cuentas entre nosotros. En escasos dos días, nos graduamos, por decirlo de alguna manera, el día del juramento de bandera es nuestro primer día como verdaderos soldados de la patria, de aquí para allá lo que venga ¡Normal, estamos en el glorioso!
Por: Carlos Polo
Cuento del libro ganador Concurso UIS 2009.

El potente rugido de un león que acaba de despertar

La banda León Bruno toma su nombre del seudónimo de un poeta, abuelo de Moncho, en la foto junto a Omar y Antonio Sánchez. Ellos lanzarán su nuevo trabajo titulado Vol.2, el 30 de abril en el marco del Programa de Promoción Musical de la Biblioteca Piloto del Caribe.
Foto: Nicolás Santodomingo
Por Carlos Polo
Pasaban los años noventa con su vértigo, como plato fuerte la escena musical del rock se encontraba bajo la monarquía absoluta de un género algo depresivo y disonante que la industria bautizó como Grunge, desde Seattle, la cuna de las bandas más representativas del movimiento, nos llegaban los impulsos melancoesquizoides y toda la rebeldía contenida de una generación que intentaba como muchas otras plantar sus opiniones, sus puntos de vista y sobre todo hacer valer y respetar su forma de ver el mundo.
De estas fuerzas se fue amamantando un cachorro que muy temprano enseñaría sus colmillos y despertaría con sus rugidos a toda una escena. Omar Sánchez afilaba las notas de su guitarra a la que poco a poco le fue sacando los filosos y emotivos sonidos con los que se daría a conocer en la escena este inquieto cachorro que se tropieza por las calles del barrio con Moncho Márceles un histrión natural, dotado de un instrumento vocal genéticamente acoplado para el rock and roll que guardaba entre pecho y espalda un ramillete de canciones con unas letras políticamente incómodas y seductoramente provocadoras.
Automáticamente la comprensión entre ambos y la buena vibra los motiva a pensar en serio en la formación de una banda. El ensamble fue sencillo, Antonio Sánchez, bajista dotado de un gran talento natural y una desenvoltura descarada que desemboca en un acople entre bajo y guitarra único y genuino, y esto no es sólo cuestión de sangre, aunque admitamos que ayuda, solo faltaba el complemento ideal, y ese aparecería encarnado en Álvaro Barbosa, baterista curtido conocido por su gran capacidad de improvisación y calidad con los tarros.
Todos estaban totalmente permeados por el rock alternativo, el argentino, los clásicos setenteros y los coloridos años ochenta; en el arranque del sueño ninguno alcanzó a imaginar que ese proyecto de banda llegaría a convertirse para muchos en la más influyente y representativa agrupación de la última década del rock que se fabrica en nuestra región Caribe.
Las letras que acompañan las punzantes notas abordan temas desde la sexualidad, el erotismo, hasta el grito desesperado del inconforme, letras bien elaboradas que por momentos beben el vaho poético de la noche y cantan el dolor del lunático.
La banda se pasea por diferentes festivales Rock al parque, Miche rock robándose laureles y premios, sobre todo aplausos y poco a poco la marca registrada de sus canciones y presentaciones se esparce de manera virulenta como pandemia por toda la ciudad, ganando adeptos y fanáticos que le siguen a todos lados como embrujados. Sus canciones se corean en bares, parches y festejos con el mismo sentimiento y cariño que cualquier clásico de Fito Páez, Nirvana, Draco, Charly, Perl Jam, Oasis, Sound Garden.
Fueron acumulando fans, y uno que otro detractor como es natural. Su música suena en la ciudad de punta a punta, desde Los Nogales hasta Malambo, sin olvidar los miles de adeptos que se ha venido ganando en toda la Región porque el poderoso rugido de la banda ha conquistado la capital y sus ecos también retumban dentro y fuera del país incluso ganando seguidores en algunos lugares de Europa. El Lp independiente Grandes éxitos se mueve de mano en mano, se baja, se copia, se compra, se piratea.
Radicados en la capital, donde su propuesta fue recibida con interés y entusiasmo, batallaron con el peso de sus sueños, sus propios egos y la enorme responsabilidad que significaba las grandes expectativas que el fenómeno había generado. Los coqueteos con productoras y casas disqueras que nunca se concretaron, cierta sobre exposición en los medios, nuevos galardones y el desgaste natural que sobrevino, terminó parando la banda, que se disuelve en el 2003 y con ello los sueños se congelan en un tiempo estimado de cinco años. La manada se desperdiga mientras cada cual arma toldo aparte y nacen propuestas como Rockcito (Moncho) Sicotrópico (los hermanos Sánchez y Barbosa) donde acumulan experiencia, se curten en otros ritmos, en otros giros de la vida, hasta que en el 2009 como era el deseo de sus más fervientes seguidores volvieron a juntar esfuerzos, ya sin Barbosa, que abandonó el barco para buscar su senda particular.
El rey de la selva volvió para reclamar su trono, los veteranos vuelven a gozar de las ya clásicas canciones y las nuevas generaciones comprueban por qué León Bruno es una especie de mito para muchos. Es mucha la tela que cortar, son muchas las preguntas en el aire, dejemos que sean los mismos muchachos de la banda los que se definan con sus propias palabras.
¿A qué se debió la ruptura y por qué duró tanto?
Es algo confuso pero te podríamos dar de mil razones, algunas entre las que figuran: la lichiguez, el destino, diferencias creativas, vicios varios, los arroyos, la soberbia, Isabella Santo Domingo, los cachacos, Uribe Vélez, el tedio, entre otros. La ruptura creemos que duró lo necesario.
¿Por qué volver?
Lo que pasa es que cuando formas una banda de rock sin mas móviles que la simple disposición para manifestar en forma colectiva y vehementemente una pasión, en este caso la música y las letras, ocurre un paroxismo, el cual no te podemos asegurar que suceda en la audiencia sino en nosotros mismos, y que como consecuencia trae que siempre se quiera volver a sentir eso. Volver, no por el reconocimiento local, no por los premios, no por la maldita plata, sí porque nos gusta la música. Queremos decir que es un acto egoísta.
¿Cómo manejan sus proyectos alternos?
Eso no tiene problema porque a León Bruno lo manejan por nosotros, y los proyectos alternos siguen como siempre, tenemos bastante tiempo de ocio, casi el 95% de nuestra existencia.
¿Cuál tiene mayor prioridad?
Si se llegase a dar un cruce de conciertos, se manejarían tres gradaciones mayormente, la primera es en cuál de los conciertos dan más trago, seguidamente si hay groupies adscritas al bar o antro en cuestión, y finalmente en cuál dan más trago.
¿León Bruno para rato?
Con esta pregunta nos obligas a recordarte que la muerte acecha, pero todo bien, que mientras tanto vamos a rockear o si lo prefieres podríamos citar al juglar sabanero que debió decir: “Hasta que San Juan agache el dedo”.
¿Qué pasó con Álvaro Barbosa, su distanciamiento es definitivo?
En este momento estamos recibiendo la ayuda de varios amigos no solo para los conciertos en vivo sino también en la grabación de nuestro segundo álbum, en los que la batería está siendo interpretada por Marlon Marañón y Jaime Alzate. También tocan Iván Barrera y El Zurdo. Analiza, puro prohombre local. Con Álvaro siempre va a haber una amistad, lo definitivo lo ignoramos y actualmente no tenemos noticia de él.
CP: Hubo cambio generacional, cambió el mundo, la industria, los gustos. ¿Cómo llegarles a los chicos de ahora, más inclinados a la fiesta, el baile y a la estética electro?
¡Dejad que los chicos lleguen al León! Eso no tiene por qué ser impuesto, ellos simplemente tratarán de satisfacer su necesidad, sus preferencias. Con la Internet hay un verdadero ejercicio democrático ya que el consumidor está expuesto a la ingente cantidad de propuestas musicales que le son brindadas, dándose las garantías para que cualquier banda pueda ser escuchada por cualquier desprevenido, que es ulteriormente lo que necesitamos porque la semilla, según la ley natural de probabilidades, en algún momento deberá tocar tierra fértil y el daño estará hecho. La industria musical como la conocíamos es un animal en peligro de extinción.
¿Cómo piensan mover su propuesta y hacerla rentable?
Alguna vez nos pusimos a pensar en rentabilidad y se paró la vaina cinco años. En este momento, como lo fue en nuestro génesis, pensamos sólo en el contenido, en usarla como medio de expresión, eso nos parece más importante que el destino de la industria o el dinero que podamos conseguir. Además, la música no se escucha menos cuando el modelo de venta falla.
¿Qué creen que falló la primera vez?, ¿por qué no se concretó el gran sueño?
El sueño era tocar y de pronto se nos olvidó, pero ya nos acordamos, pero de pronto se nos olvida otra vez, nadie sabe. Lo que concretamos fue una banda de rock.
Las segundas partes no son buenas, reza la frase de cajón. ¿Están dispuestos a desafiar la regla?
No te podemos asegurar siquiera que la primera lo fue, además El Padrino II estuvo monumental.
SE ACABÓ EL RECESO, VUELVEN A TOCAR
León Bruno se funda en 1997 en el garaje de un edificio del barrio Boston. De entrada el grupo despierta la curiosidad gracias a su sonido fuerte, duro, un extraño poder de seducción y convocatoria que radica en lo directo de su propuesta y en el encanto energético que sale de sus notas. Hay que ver el despliegue de poder que transmite la banda en vivo para experimentar el aluvión que sacude cada una de las fibras de estos muchachos y la pasión que los posee y que desbordan sin mucho esfuerzo, sólo con el motor indomable de un corazón de felino y las ganas de quien está en el lugar indicado, haciendo lo que más quiere en la vida, en este caso, música.
Por eso ahora, tras una ruptura de cinco años, vuelven a tocar.

GANADOR CONCURSO NACIONAL DE LITERATURA CATEGORIA CUENTO UIS 2009


Carlos Polo, nació en Barranquilla. Ha publicado narrativa y poemas en libros como Polifonía de colores, Testamento de la barriada, así como artículos en El Heraldo y las revistas Flota la prosa, Puesto de combate, Huellas y en ediciones de Uninorte y de la Universidad del Magdalena. Recientemente publicó su primera novela “La suerte del perdedor”. En 2003 gano el VII Concurso de guiones y libretos, de la Universidad Autónoma del Caribe. De manera unánime, el Jurado de la quinta versión del Concurso Nacional de Libro de Cuentos UIS, integrado por los escritores Julio Alberto Paredes, Cristian Valencia y Roberto Rubiano, concedió el premio a la obra, que según el Jurado “ofrece una mirada irónica y arriesgada sobre el entorno militar a partir de una experiencia particular. El libro tiene un sostenido interés en todos los cuentos y una propuesta temática que se preocupa por las circunstancias de nuestro tiempo”.


El jueves 4 de marzo, Dirección Cultural, llevará a cabo la ceremonia de premiación, a las 4 de la tarde en el salón Hormiga de la Sede UIS Bucarica.



Carlos Polo: vivir se llamaba el juego


Por: J. J. Junieles

Carlos Polo pertenece a una generación de escritores barranquilleros que se destaca, entre otras cosas, por una declaración de intenciones común: expresarse mediante recursos diferentes a las convenciones creativas actuales. Mucho se logra con esa voluntad. Si las cosas que nos importan en el mundo cambian: el amor, la amistad, el dolor, el paso del tiempo, nuestra vida y la visión de la vida; entonces ¿por qué los medios que usamos para contar las cosas no deberían cambiar?
Hacen parte de esa búsqueda: John Better, Paul Britto, Franco Vitola, Robinson Quintero, y seguramente otros creadores –varias mujeres– que no tenemos la buena suerte de haber leído, pero que comparten los referentes vitales de la ciudad de Barranquilla y un mundo mediático (y real) que nos bombardea con todo tipo de información, a tal velocidad, que no da tiempo de discernir si lo que experimentamos es una realidad o una invención.
En su primera novela, La suerte del Perdedor (Editorial La iguana ciega, Barranquilla 2009), descubrimos el mundo interior de un narrador al que se le nota la calle, que atesora los golpes bajos recibidos. Mosaico de observaciones. Sarcasmo e ironía en diálogos reveladores. Sus páginas funcionan como un prisma que ilumina y dice que la realidad no es una moneda con sólo cara y cruz: ganar o perder. Nos dice que vivir es el nombre del juego. Que hay un abismo entre lo que se piensa y lo que se dice, pero no lo reconocemos. Que la vida es como los cigarros, empezamos fumándolos y terminamos mordiéndolos. Que hay gente que no está preparada para perder. Por eso perder es un arte urgente. Alguien pierde cuando ganamos, por eso ninguna felicidad es inocente. Aquí una entrevista con Carlos Polo.

-¿Cual es su primer recuerdo ?
-Me gustaría poder responder automáticamente que recuerdo mis primeras dichas, a mamá leyéndome un cuento por ejemplo, pero mis recuerdos más viejos se remontan a una época en que me la pasaba en un rincón acurrucado chupándome el dedo pulgar y halándome mi parte noble como un caucho, es raro pero creo que sin dudarlo es el recuerdo más antiguo que tengo, un niño taciturno metido en una especie de concha buscando un poco de seguridad y calidez en un rincón.

-“Lo que pensamos ha sido ya pensado, lo que sentimos es caótico, lo que somos es oscuro.” dice el austriaco Thomas Bernhard. Muchos creadores presienten que su escritura nace de una inconformidad con la realidad. De dónde viene lo que usted escribe.
-Bueno me interesa sentirme o mejor, jugar un poco a convertirme en testigo de mi tiempo, como una especie de historiador sin licencia. Se podría decir para simplificarlo todo que me nutro de mi realidad inmediata, pero está resulta una definición coja, de otra manera aun más pretenciosa quizás busco con mi trabajo ordenar un poco mi caos interior. En fin me interesa tomarme la vida en su peso, saborearla, retarla, sentir sus matices, luego pasarla por el tamiz literario donde juegan otro papel en otra medida la imaginación y un poco las emociones más fuertes, el miedo, la rabia, el placer, la felicidad, la inconformidad, la tristeza. De alguna forma me siento a veces como un coleccionista de emociones. Me identifico con los autores que narran en primera persona en tiempo presente y que se inspiraron en su propia vida como motor de arranque para armar su obra. Henry Miller contaba como antes de crear sus obras más reconocidas destruyó hojas y hojas, mamotreto tras mamotretos quemados o rotos antes de iluminarse y pensar que debía escribir sobre lo que más conocía, en su caso él mismo y ahí nacieron las obras más arriesgadas y seductoramente perturbadoras de su tiempo. Supongo que eso explica un poco de donde viene mi escritura, tengo una terrible necesidad de comunicarme, de gritar, la palabra es solo un medio.

-Nuestras madres caribes acostumbran decir: Todo mal tiene el bien amarrado en la cola. Algunos estrategas de guerra dicen que: Hay que perder batallas para ganar las guerras. En esta su primera novela: La suerte del perdedor, parecemos asistir a una filosofía de vida representada literariamente. En qué consiste esta forma de andar por el mundo.
-jajajajajaja, suena un poco a postura, a representación histriónica. Me resulta difícil tomarme tan enserio. Uno no es más que un conjunto de huesos, terminaciones nerviosas y símbolos. “Sé, que bebo, sé que fumo, sé que soy un inconsciente” jajajajajaja, la música puede explicarlo mejor que yo, me gusta pensar que soy un personaje persistente y testarudo, que la vida que me tocó en suerte, los amigos, el barrio, el mismo país forjaron mi modo de ver las cosas, de asumirme y mi actitud frente al mundo, para bien y para mal mis más arraigados complejos, los regaños duros de mi vieja, mis hermanos, todas las heridas, los desengaños, el desencanto, las carencias, las fijaciones, la búsqueda del respeto, mi condición de huérfano y mil cosas más complejas hicieron de mí este extraño sujeto enredado interesado por medios de expresión como la música, el baile, lo audiovisual y en últimas lo que más disfruto, la literatura como medio de expresión y catarsis liberadora.

-Su novela representa –entre otras cosas–, una incursión en los barrios de la ciudad de Barranquilla. Qué significado tiene la llamada cultura popular en su obra poética, cuentística y ahora novelística.
-Mucho, un porcentaje demasiado alto, hasta el momento todas mis atmosferas, o quizás un noventa por ciento de ellas están relacionadas con la cultura popular, el Caribe desde mi lente personal, el barrio, la esquina, el goce, la velocidad, el color y el folclor característico de este sector en especifico, una vez más pensemos musicalmente, "La noche me sirve de sabana" Calle trece y Ruben Blades atrapan algo de ese universo con el video clip la letra y la instrumentación de la canción "La perla" " La noche me sirve de sabana" tiene que ver con la identidad Caribe no solo en la dimensión de bello y el jolgorio a su vez la cosa mala como el aislamiento, padecer el centralismo desmedido, me gusta sentirme una criatura caribeña con su acaloramiento, el desparpajo, todas nuestras manías, yo he vivido toda mi vida en barrios populares, me siento más cómodo en la esquina que en un auditorio repleto de intelectuales con su investidura de sabios respetables, para mí la gran mayoría de estos personajes padecen del virus PAP, pretenciosos, arrogantes, pedantes. Hasta este momento lo popular juega un papel protagónico en mí. Propuesta pero hay que anotar que la creación es cambio, destruir y reconstruirse a lo mejor en algún momento me toque el tan cacareado reinventarse del que tanto se habla.

-A mediados del S XVIII, el autor de operas W. Gluck, emprendió la reforma de este género musical sobre la base de unir los modelos operísticos existentes en el momento y dotarlos de una nueva dimensión. Fusionó la ópera francesa con la italiana y gracias a ello nació la ópera tal y como ahora la conocemos. ¿Cuáles son los cambios que notas en la literatura colombiana producida por autores nuevos (no jóvenes) en los últimos diez años?
-Los cambios son palpables a medida que el país se despierta como tal y entra en lo global, tecnología, medios, toda esta revolución. Nuestras ciudades se reconocen más como ciudades reales y no como remedos tímidos, o pueblos grandes, los síntomas de las grandes urbes, explosión demográfica, crecimiento desmedido del asfalto, la violencia, todas las lacras de la urbe. De esta misma manera han cambiado los temas y las obsesiones de nuestros autores la literatura colombiana poco a poco se le fue quitando el tufo provincial, y entramos en una sobre exposición de los temas sicariales, las famosas prepagos, la literatura que se desprende de la cultura mafiosa, de lo cotidiano, la ciudad y sus cloacas como musas absolutas, las historias no son las mismas en nuestra narrativa actual cada vez se menciona menos la parroquia y ese romanticismo nostálgico del pueblo y el olor de la boñiga etc.
Hace más de una década que los autores vienen en un proceso de descubrimiento de estéticas mucho más personales experimentando con nuevas formas, fusionando herramientas y elementos de otros géneros, el mundo ha cambiado veloz y agitadamente así mismo las obsesiones del artista.

-Cómo le gustaría ser recordado.
-Ja, como una persona que se obsesionó con acercar más el arte y la palabra a la gente del común, como un democratizador, un renovador que pensó en todos y no solo en las pequeñas elites que siempre han monopolizado el conocimiento y el arte a su antojo y conveniencia.
Me interesa que me lea desde el oficinista promedio hasta el vendedor de tomates y para lograr eso hay que aterrizar el lenguaje, dejarse de tanta pirotecnia, menos artificio, jugar un poco con la riqueza de nuestro lenguaje popular.
Me gustaría que me asociaran con este revolcón, la literatura puede ser entretenida también y la pueden entender el obrero, el comerciante, el albañil es cuestión de dejar a un lado tanta idea preconcebida y tanto paradigma relacionado con la alta cultura y el bla bla bla bla del siglo ante pasado donde aún se encuentran matriculados muchos de los que manejan los hilos de la cultura en el país. desmedido del asfalto, la violencia, todas las lacras de la urbe. De esta misma manera han cambiado los temas y las obsesiones de nuestros autores la literatura colombiana poco a poco se le fue quitando el tufo provincial, y entramos en una sobre exposición de los temas sicariales, las famosas prepagos, la literatura que se desprende de la cultura mafiosa, de lo cotidiano, la ciudad y sus cloacas como musas absolutas, las historias no son las mismas en nuestra narrativa actual cada vez se menciona menos la parroquia y ese romanticismo nostálgico del pueblo y el olor de la boñiga etc.
Hace más de una década que los autores vienen en un proceso de descubrimiento de estéticas mucho más personales experimentando con nuevas formas, fusionando herramientas y elementos de otros géneros, el mundo ha cambiado veloz y agitadamente así mismo las obsesiones del artista.
-Cómo le gustaría ser recordado.
-Ja, como una persona que se obsesionó con acercar más el arte y la palabra a la gente del común, como un democratizador, un renovador que pensó en todos y no solo en las pequeñas elites que siempre han monopolizado el conocimiento y el arte a su antojo y conveniencia.
Me interesa que me lea desde el oficinista promedio hasta el vendedor de tomates y para lograr eso hay que aterrizar el lenguaje, dejarse de tanta pirotecnia, menos artificio, jugar un poco con la riqueza de nuestro lenguaje popular.
Me gustaría que me asociaran con este revolcón, la literatura puede ser entretenida también y la pueden entender el obrero, el comerciante, el albañil es cuestión de dejar a un lado tanta idea preconcebida y tanto paradigma relacionado con la alta cultura y el bla bla bla bla del siglo ante pasado donde aún se encuentran matriculados muchos de los que manejan los hilos de la cultura en el país.

LA SUERTE DEL PERDEDOR




CASA DE GENARO “ROSTRO DELICADO”, MEDIA HORA DESPUES

Genaro nos recibe emotivo, a todas luces entusiasmado y contento con la visita. Genaro es un tipo en extremo delgado, facciones delicadas y finas, una cabellera que le cae en la espalda, lacia y negra como sus encontradas y tupidas cejas, porta un par de grandes argollas de plata en las orejas; por lo general lleva camisa a cuadros tipo cazadora, jeans desgastados y botas industriales asomando la punta de hierro. A este loco lo sacamos de un bar donde en una época fuimos asiduos clientes. Por lo general nos topábamos por ahí borrachos y el “Rostro” siempre estaba acompañado por el “Alegre”, un loco gozón y vacilador que no hace otra cosa que intentar pasárselo en grande. Toño, el popular “Alegre”, es un mamador de gallo empedernido, mujeriego y de los reales, de esos que no le importa en lo más mínimo el físico, la belleza. La única condición para que Toño se interese en una jeva es que lleve aquello ahí colgado y que funcione, lo demás son arandelas. A mí se me antoja que el loco de Toño es como una especie de Neal Cassidy criollo, siempre viviendo al borde, entre extraños negocios y cruces, buscando la manera sencilla de convertirse en rico de la noche a la mañana. El loco se le mide a lo que sea. Ahí con su carita de niño bonito nadie adivina el terremoto que lleva por dentro. Hoy es un día en que echamos en falta sus bromas y su risa escandalosa, ya que le perdimos el rastro hace más de seis meses. Ni el mismo Genaro sabe mucho de su paradero. Las versiones son difusas y contradictorias: algunos rumores lo ubican fuera del país contrabandeando, otra versión poderosa es que está viviendo con una vieja millonaria en una población fronteriza, otros aseguran que lo vieron trabajando en la zona petrolera y ahora se hace llamar ingeniero. A fin de cuentas la pista más sólida nos llegó a través de un hermano suyo que asegura que anda en un encoñamiento letal, perdidamente enamorado de una prima lejana a la que conoció en las últimas vacaciones y ahora la sigue a todas partes. Al parecer se encuentra instalado a sus anchas en casa de sus nuevos suegros en una población del interior. Aún no comprendemos exactamente cómo este par de alucinados atendieron el llamado de la tribu y se convirtieron en otros peligrosos confabuladores de la pernicia. Leo muestra orgulloso una por una las botellas, acompañado con un gesto sacado de alguna película hoollywodense. “Rostro delicado” nos acomoda en su cuarto. Abrimos el tequila. El “Rostro” trae sal para completar el ritual, la grabadora atropella las canciones de los Sex Pistol. Comenzamos el maltrato del hígado. La mami del “Rostro” nos trae picadas de pollo. Muy amable la señora, demasiado bello para ser cierto. Gustavo manipula la música, cambia a Misfits. El voltaje continua subiendo. Leo arma el jaleo. << ¡Un pogo, un pogo, un pogo! >> La sugerencia se recibe con hilaridad, todos en el centro del cuarto saltando, chocando, pateando, volando contra las paredes. La mami del “Rostro” se asoma, sonríe confundida y deja a su hijo y a sus amigos en la danza tribal contemporánea. Se exorcizan frustraciones, complejos, entre saltos y golpes. Dancing al micrófono, sacude nuestras cabezas, la llamada de la entropía, el origen del caos, anarquía, distorsión, pogo, salto, choque, golpe, patada, jadeo. No hay fuego sagrado, lo reemplazan las guitarras, los riff, la velocidad, el impulso. Somos tribu, salvajes del nuevo orden, educados por la TV, MTV, Hollywood, la radio, las calles. Abrimos nuestras almas al embrujo de la música, la percusión a toda velocidad como nuestras vidas, no hay tregua, la ñata acecha, tan rápido como este punk reventado y sucio. El cansancio gana y cada cual revisa sus heridas. Gustavo lame con agrado una raspadura en su antebrazo, vuelve y cambia. The Clash al turno. Ninguno tiene aliento. El tequila muere; le entramos al vodka con renovada energía. Tengo arañazos en los brazos, seguro fue el perro lobo, es el único con uñas realmente largas. Terminamos la tanda con The Ramones y The Exploited.
La noche cae sin piedad. Salimos a tomar la luna, por fortuna no está llena, hoy no hay espectáculo, nada de aullidos, ni mordeduras. Nos marchamos con las orejas calientes y la falsa felicidad que proporciona el alcohol. Se nos une “Morbo”, que nos rastreó como por arte de magia y apareció justo antes que abordáramos el taxi. El “Rostro” lo pone al día con un trago vital de vodka. “Morbo” es de color trigueño, espigado, cabellera ensortijada y rebelde como su corazón, suele ser receloso y hasta algo hostil, por lo general viste de camiseta blanca, pijama negra y zapatos de goma, odia a casi a todo el mundo, menos a este extraño grupo de compadres, compañeros de viaje con los que comparte el gusto por el rock, la bebida, el porno y todo un montón de ideas disparatadas de la vida, el mundo y un dulce desprecio por esta sociedad que les tocó en turno. El conductor nos observa divertido, le pasan un trago que se empaca sin reservas, y todo es una fiesta. Aunque esto no sea precisamente París y mis amigos no tengan nada que ver con Pound, Fitzgerald, Dos Passos, Joyce, Stein, y yo definitivamente tenga muy poco de la buena fortuna y genialidad de Hemingway. Paramos en un expendio de comida chatarra. Gustavo invita perros calientes para todos. ¡Vaya nombre para un pan, salchicha, y aderezo saturado!, Hambre es hambre y no es momento para pretensiones. Devoramos los cuadrúpedos calientes sin compasión. Echamos a andar unas cuadras. Me ataca el fastidio y la enfilo con un par de despistados que pasan por la calle: <<>> A nadie le cae en gracia mi actitud. Gustavo atraviesa y no escucho lo que habla. Los nenes se esfuman, ninguno aprueba mi salida. Gustavo se acerca:<<>> “Morbo” suelta una carcajada irónica. Se me antoja que es el único que entiende en este momento mi arranque. Total, recibo el trago y dejo que todo resbale como el vodka en mi estómago.


Fragmento Novela "La Suerte del Perdedor"

Systema Solar, descifrando las entrañas del Caribe


¡Aquíííí, suena, suena, suena, Systema solar, que te pone a bailar, el systema, música de la buena, en tu verbena!
Podríamos trasladarnos al corazón mismo de la verbena, esa especie de celebración pagana, de alguna manera desmedida, excesiva y peligrosa, los cuerpos sumidos en el rito fervoroso de la danza, mientras un coloso de proporciones enormes, un escaparate que destila por sus poros vatios y más vatios de potencia de donde brotan los acordes del más avezado Soukus Afro antillano, en el ambiente un Eros, una sexualidad erguida asomada a la orilla de la piel y el bajo que recorre con fiera determinación la pista haciendo que las láminas de zinc tiemblen como hojas desprotegidas, entrando por los pies, sacudiendo los pechos con su TUM, TUM, TUM, TUM, como abriéndose paso, como buscando el alma con su TUM, TUM, TUM, poderoso.
¡Eeeeexclusivo, exclusivo, exclusivo, pa’ ponerte a rabiar boca e’ perro, exclusivo, esto solo lo tiene tú papá, tú papá! Escúchalo cara e’ palo, pero que vacile, que gozadera la del Systema ¡Óyelo que esto solo lo tiene tú papá!
Systema Solar coquetea descaradamente y con la promiscuidad propia del que se sabe sin leyes ni rigores entre géneros, estéticas, propuestas y formas de expresión. No se podría asegurar que son un grupo musical como tal o que pertenecen al gueto exclusivamente o a las masas de niños bien que bailan enfebrecidos su onda electro. Mucho menos que solo son Caribe, Champeta, Afro, Hip hop, Drum and Bass, visual effects, scratchers, Mc, Dj, Vj, clamor de tierra, picó, identidad, espíritu verbenero, bembé, electronic music, Breakbeat, porque son más que eso, uno y todos los anteriores a la vez.
Como colectivo abarcan tantos campos, tantas texturas, propuestas e imaginarios que resultan imposibles de encasillar, ya que por sus venas corren el Flow, el Techno, La cumbia, El Calipso, la improvisación y sobre todo la barita mágica para invitar al baile, cualquier intento de etiquetarlos resulta infructuoso porque Systema Solar es solo eso Systema Solar. Ninguno de los tradicionales géneros y subgéneros y actuales tendencias los revela y calca como es debido, en ellos vibra la tradición, el folclor, son una especie de ensamblado con sabor y energía Caribe. Su objetivo y búsqueda principal es adaptar, reinventar, en su propio lenguaje un espectáculo sonoro–visual, valiéndose de herramientas socioculturales, tales como; la verbena, los picó y la tecnología al servicio de la música.
Su nacimiento cuenta con un registro oficial ya cercano a la década donde la gran mayoría de sus integrantes se conocieron a través de Frekuencia Kolombiana, un proyecto de Intermundos. Una conexión interracial y multicultural que puja y propugna por el encuentro y promoción de la cultura Hip-Hop, la música y las ideas entre actores activos de la misma, en cada esquina, en cada muro, en cada barrio, pasando por Las Tres Cruces hasta Ámsterdam, desde Barrio Abajo hasta Bangladesh donde quiera que fluyan y converjan las formas y las ganas de expresarse.
El Colectivo
Alineación:
Índigo (Walter Hernández): Comunicador social y una especie de gurú de la escena del Hip-Hop en Barranquilla, investigador curtido de la música Afro, Mc, bailarín, Dj, y figura indiscutible de una peculiar y original presencia escénica.
Mc John Primera: Debate su alma y nacionalidad entre Caracas y Cartagena, conocido por sus contundentes presentaciones en vivo, su capacidad para la improvisación y su ya laureada carrera como maestro de ceremonias donde destaca sus batallas líricas en la Red Bull y Nokia Trend.
Pellegrino: Ingeniero de sonido y arquitecto de las texturas sonoras del Sistema, músico y productor que lleva a cuestas una brillante carrera donde destacan nombres reconocidos como: Daft Punk y Bananarama entre otros grupos con los que ha trabajado.
Dani Boom: Dj consumado con más de una década trabajando por las rumbas Rave y la escena undergruond, tocando e impulsando festivales del sub-electro desde la capital del país.
Kike, percusión, Desde la bella Santa Marta e importado de bandas de alto vuelo internacional como Sidestepper, Calle 13, como por nombrar algunas, corazón y tambó del Systema, con sus manos y el cuero que estalla marcando la pauta para la danza, la mística y el llamado ancestral del elemento tribal.
VJ Pata e’ Perro: A cargo de la estética visual complementando el colectivo, con un sello marcado donde se respira el documento vivo y escueto de la realidad, la urbe y lo cotidiano. Sus imágenes han sido muy vitales para la propuesta que exige un compromiso sin igual con el lenguaje de la calle y una comunicación efectiva de las sensaciones.
Reforzando la alineación de esta especie de The A-Team o extraños alquimistas de sonidos y hacedores de sueños.
Dj Corpas: Un grande del scratch, nacido en la cuna misma del sentir picotero, Cartagena de Indias. Ha mezclado con gran maestría lo colombiano, lo Afro-antillano y el Hip-Hop. Vagando por la ciudad de Medellín desarrolló su carrera como Dj dentro del ambiente Hip- Hoper trabajando para sellos tan importantes como K Music, uno de los más reconocidos en toda la escena.
Esta especie de amigos de la música y de su cultura se convirtieron en la formación oficial de Systema Solar, un mar de posibilidades, de sensaciones, que ataca por todos los flancos los sentidos invitándonos a su yeré, a ser partícipe de ese bembé múltiple de diferentes latitudes y frecuencias, una provocación a beber de este cóctel hecho para el goce y el baile.
¡Aquíííííí, suena, suena, suena, Systema Solar, taquea, Verbena, taquea!
Todas las ideas y el núcleo central, el mismo nervio de la propuesta lo condensaron en un concepto que llamaron usando un ingenioso juego de palabras Berbenéutika donde se acomoda sin ninguna dificultad en una sola palabra todo lo ecléctico y el sabor mismo del colectivo.
Justo al despertar de este año en curso el equipo de Systema Solar suelta al aire un trabajo discográfico denominado con el mismo nombre “Systema Solar” una compilación de temas que juega con diferentes estilos, géneros y propuestas parido desde las entrañas mismas de nuestro Caribe y apuntándose en las filas del movimiento Indie, Música del mundo, de la tierra, multi étnica, con la libertad absoluta para una expresión sin filtros que recorre sin rubor lo mejor del Free Style, el Funk, Son montuno, Soul, Disco, Folclor, Rithm & Blues y la Cumbia en clave Hip- hop.
Systema Solar es producto de diferentes miradas, emociones e impulsos expresivos, donde no son ajenos los aires del folclor nacional así que nombres como Pedro Ramayá Beltrán, Lisandro Meza, entre otros se encuentran dentro de sus influencias, lo mismo que Diblo Dibala o Habib Koite la indispensable presencia Afro. Adentrándose en las entrañas creativas del Systema nos encontramos con un extraño laboratorio que remplaza los tubos de ensayo por los instrumentos musicales, consolas de audio, Pc’s, programas y sobre todo mucha creatividad e imaginación. Títulos como: “Crees que soy sexy” o “Sin oficio” “Mi kolombia” o “Quien es el patrón” nos regalan una breve muestra de sus líricas, en vueltas en un contundente realismo, la urbe como musa, lo cotidiano como premisa, la ironía vestida para el baile, el humor como excusa para cantar verdades en la cara. Este pequeño mutante orgulloso de ser diferente, contestatario y único, gracias a esa manera particular como fue concebido, todas esas estéticas y la disímil procedencia de sus raíces se nos presenta ahora con este trabajo discográfico: Systema Solar.
Systema Solar ya está rotando en Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bogotá, en una distribución informal, voz a voz, por la Web y su famosa red social, el CD se está maneando por ahí entre amigos, conocidos e interesados a través de canales no convencionales alejado de la lagartería de la industria, lo podrás escuchar en algún picó taqueando en pleno furor de la verbena o con alguno de los integrantes que lo vienen moviendo en la escena sub, en medio de toques y presentaciones o simplemente en cualquier esquina de un barrio popular de nuestra región Caribe.
¡Cómo te quedó el ojito, papito, óyelo, óyelo, exclusivo, exclusivo, Systema Solar, taqueando, taqueando, el propio, tú papá, el que te pone a bailar!
ENTREVISTA
Carlos Polo: ¿Que son en sí Systema Solar? ¿Un grupo musical, un performance, un colectivo?
Systema Solar: Somos un Colectivo en donde pueden caber muchos elementos que son vacilables aunque te toque ir de pie.
CP: Se conocen a través de Frekuencia Kolombiana un proyecto de Intermundos relacionado con la cultura Hip-Hop en Colombia ¿Pero cómo descubren que pueden hacer un ensamble que termine justo en este proyecto?
SS: Reconocimos que el camino que cada quien ha tenido en cuanto su expresión sonora es más bacano andarlo y seguirlo juntos, creando, que ayudándonos a sacar lo de cada uno por separado.
CP: ¿Qué tan importante resulta el picó para su propuesta?
SS: : El picó es el soundsystem, el sistema es lo que a todos nos gusta y nos a unido, es esencial porque es más que un equipo de sonido, nos permite la posibilidad de vivenciar la experiencia de la celebración con todo lo que esto implica cuando se está dispuesto a construir comunidad; que no significa que seamos y hagamos lo mismo. Es todo un reto que se aprende danzando.

CP: ¿Como encajan los bailes populares, el sentir del gueto, el folclor y la estética electrónica? ¿No resulta una especie de contravía?
SS: De ninguna manera, todos los elementos que mencionas son compatibles y justamente de eso se trata, de no fragmentar nuestra vida cotidiana, estamos hechos de esos contextos ¿Y que no está en contravía? Todas las vías a la expresión libre parecen ser o estar en una contravía dentro de esta sociedad. Todas las culturas evolucionan las herramientas también, nosotros nos aprovechamos de ello y estamos atentos a todo lo que nos rodea, desde el canto de la María Mulata hasta el zumbido de la CPU, eso somos, folclor urbano.
CP: ¿Cómo fue concretar la grabación, la escogencia de los temas, los ritmos, los géneros?
SS: Todo se fue dando en la experiencia del pillarnos, del estar juntos con la posibilidad de grabar de manera portátil en cualquier ciudad, los temas, ritmos y géneros fluyeron sin tanta clasificación ha sido como el resultado del encuentro de las tradiciones de cada uno, gozadera y empuje.
CP ¿Cuál es su público clave, al que quieren llegarle?
SS: Al que se la quiera gozar, quizá es más bien conectarnos con una actitud. Estratificar como los recibos de servicios públicos no ayuda mucho a la posibilidad de transformación.
CP: ¿En sus líricas existe alguna intención o postura ideológica?
SS: Creo que es claro. No son líricas imperativas ni discursivas. Bueno, lo que hay es muchas maneras de contar un cuento y el Systema lo hace de una manera muy fresca sincera y directa. Lo más importante es que en esta vida podamos ser felices y que con dignidad nadie se la deje montar…este asunto va mas allá de partidos…hay muchas circunstancias en nuestras maneras de asumir la vida que hay que cambiar.
CP: ¿Alguna vez los integrantes completos han tocado en una verbena de esas de la vieja escuela?
SS: ¿La really old school? Hemos compartido con la gente, sin embargo aún falta, en eso estamos, pa´ esa vamos… Y eso va.
CP: ¿Qué piensan de la represión y el ataque que vienen sufriendo los bailes populares aquí en la ciudad?
SS: No tienen justificación argumentada, esas “medidas” que se asumen son como querer quitar un dolor de cabeza, arrancándotela. Los problemas que tenemos como sociedad no se acabarán, ni se disminuirán prohibiendo. Los síntomas de un enfermo están grabados en su historia y justamente intentan quitar el “mal” donde no es. Ni el Sisben ni las EPS nos salvarán.
CP: ¿Qué medidas se están tomando para que no desaparezcan?
SS: No van a desaparecer, todo esto está en mutación permanente…lo clave está en no asumir que debe ser de una misma forma. La nostalgia es más peligrosa que una 9 milímetros.
CP: ¿Systema Solar podría convertirse en la verbena del futuro, para las nuevas generaciones?
SS: ¡El futuro es Ya! En eso podemos aportar.
CP: ¿No sienten que hay un sector del público que gira alrededor de la propuesta por simples motivaciones snob, por lo novedoso y exótico de la propuesta?
SS: ¿Y eso esta mal? ¿Si van es porque gozan, y si gozan, por qué no podrían? El tiempo y la experiencia en el andar lo va a ir evidenciando.
CP: ¿Que hay del verdadero verbenero, ese de alma, mente y corazón, como recibe su propuesta?
SS: Les gusta, porque el verdadero verbenero es abierto a todas las películas, los compilados de música verbenera que encuentras en el centro no tienen un solo género, son gente que está preparada para asumir la diversidad y eso cada vez más en estos tiempos es necesario para vacilarse la vida. Hay que hacer más fiestas con ese combo, el raver real de la fría capital a reaccionado con mucho antojo ¡Esperan la llegada planetaria!
CP: ¿Cómo creen que se pueden complementar la Hermenéutica y la Berbenéutika?
SS: Pensar, sentir, hacer, son lo mismo, pero somos los mismos cambiando, nuestra vida es Berbenéutika: navegamos en las aguas sonoras del ser desde el Caribe colombiano en el planeta tres del sistema solar ¡Vibración pura desde el vientre!
CP: ¿Cómo va la distribución y como se está promocionando?
SS: Todo esto está arrancando, por ahora el disco se consigue de manera informal entre conocidos y en algunos puntos de venta específicos en cada ciudad.
CP: Por último, ¿Cuál ha sido el toque más especial e inolvidable para ustedes?
SS: El primero y los del estudio de la 19.
Podemos encontrar el CD Systema Solar en Barranquilla, en la disco tienda Discolombia, la Alianza Colombo francesa y a domicilio llamando al TEL 300 461 58 22 ¡Atención personalizada! Bogotá En la Musiteca, local 203 centro comercial ovni Cra 8ª # 18 – 81. Almacén Soluciones Torres del parque Cra 5 # 20 – 31. Mordiscos local 210