“LOS JINETES DE LA TORMENTA”





Como jinetes desnudos en medio de la tormenta, marcharon los viejos mártires al compás del misterioso tritón y al poder eléctrico de su mágico carisma.
Cantaba Janis con furia sus alocadas vibraciones por las calles lunáticas de Frisco.
Esas ondas portentosas de su voz de whisky,
Janis, muñeca de trapo enmarañada, Huye en el veloz caballo metálico
aférrate a la espalda de Bop ese “Hell angels” domesticado y escupe el glamur de los cosméticos, ven, vuelve a sacudirnos con los truenos melódicos que habitaron tu garganta, linda niña adormilada, levanta la falda de tus redondos lentes oscuros y enséñanos tu alma.
Esta es la canción de los mártires y de todos los out siders.
Jimbo, niño rey, lagarto primitivo, sacude esa amapola ambarina que baila seductora en la jeringa, ya no eres más el supremo Chaman de la roca y la rueda. Borracho místico, danza en frenesí que la tribu aún te seguí.
Ya no hay más blues dolorosos en la encrucijada de la autopista vacía. “Vamos nena enciende mi fuego” Y vuelve al plomizo destello de tu noche sicodélica.
Jimmy regálanos esa risa que mojaba la hierba y sus hechizos, nos engañaste a todos con tus cómplices ojos de mandrágora y esos pájaros de fuego disparados de tus cuerdas,
Jimmy hermano y dios, la guitarra nunca fue la misma después de tus rudos artificios.
Ahora que tus hermanos vieron retoñar otros Vietnam, alza tu clamor de flores, que se imponga ante la bala y el mortero y el dolor de tus canciones,


a ustedes, mis mártires de visita prematura a la boca infinita de la muerte, cuándo volverán de su retiro involuntario, a recordarles a estos autómatas súbditos de google, de que está hecho el verdadero espíritu del rock and roll.

Carlos Polo
farlospolo@hotmail.com

“TWILIGHT” VAMPIROS ENLATADOS PARA CONSUMO EN SERIE



Qué pensaría Bram Stoker si su Drácula pudiera caminar libremente al sol y en cambio de hacerse cenizas entre agónicos lamentos su piel estallara en mil destellos brillantes como una piedra preciosa haciéndolo lucir más bello a los ojos de una niña adolecente y si ese macabro hijo de la oscuridad decidiera de un momento a otro convertirse en vegetariano, asistir al colegio como cualquier chico del común y negara todas las raíces que lo conectan con las fuerzas del mal para convertirse en un filántropo niño bonito más cercano a los príncipes azules de los cuentos de hadas que a esa criatura terrible inspirada en el temible conde Dracul o Vlad Tepes, el sanguinario empalador. Si este príncipe Rumano excéntrico y fiero en combate como ninguno, musa de las más escalofriantes leyendas y de la mismísima estética gótica en la literatura, se viera rebajado a un soso Backstreet boy de blandengues colmillos y súper poderes al servicio del amor, a lo mejor tanto Tepes como Stroker no tendrían más remedio que reírse a carcajadas.
VAMPIROS POSTMODERNOS
Luego del avasallador éxito de Ann Rice la célebre literata de la estética vampírica (Entrevista con el vampiro) le regalara su vida y toda su obra al tema, nunca imagino que sus vampiros que preservaban mucho del romanticismo oscuro de las viejas historias de terror, Stoker, Poe, Varney, Lovecraft, por su mente no pasó jamás que su Lestat estaría abriendo el camino para una nueva saga igual de exitosa pero en total detrimento con la esencia misma del mito. Lo que podríamos apuntar es que a cualquier Vampiro le llega su “Crepúsculo” como si de una manera fantástica y paranormal nos trasladáramos de la neblinosa y fría Transilvania a la joven y briosa Disney Landia. Stephanie Meyer nació en Phoenix Arizona, estudió literatura inglesa en la universidad Brigham Young en Utah. Madre de tres hijos y feliz mente casada, esta ama de casa practicante de la religión Mormona se convirtió de un momento a otro en el máximo referente de la literatura fantástica y juvenil, desbancando a la ya archí millonaria J. k. Rolling ( Harry Potter) Meyer asegura que la idea para escribir “Crepúsculo” le llegó de forma onírica, como una especie de revelación mientras dormía, esa fue la semilla que gestó una fiebre, una moda, una nueva mirada a un universo que llevaba décadas consagrado por sus referentes, eróticos, sensuales, nocturnos y sanguinarios. Los vampiros de Meyer caminan libre de pecado, se alimentan de sangre animal, algunos leen la mente, corren a gran velocidad, predicen el futuro y son terriblemente bien parecidos ¿Que sentiría Nosferatus? Se pasean por el lluvioso pueblo Forks en un bonito Volvo último modelo, asisten como cualquier mortal a escuelas y empleos, juegan beisbol en sus ratos libres y cuando el hambre y la sed los ataca se van de caza de Osos, Pumas y demás cuidando no afectar demasiado el ecosistema porque hasta sentimientos ecológicos guardan en su interior. “Crepúsculo” no es más que una historia de amor adolecente entre un vampiro de aproximadamente 200 años convertido o iniciado cuando rosaba los púdicos diecinueve. Edward Cullen ha vivido lo suficiente para convertirse en una especie de misterioso intelectual francés, de sabio oriental y musculoso deportista gringo, con un físico de semi dios griego según las pretensiones de Meyer. Bella Swan una chica corriente, tímida, de pocos atributos físicos un tanto precoz e intuitiva, se enamora perdidamente de un vampiro. Edward Cullen a partir de ahí Meyer entreteje una trama que salta del inocente y amor puritano entre los dos personajes y una serie de intrigas, episodios fantásticos que hacen recordar la serie para tv Smallville de WB y otro par de enlatados televisivos como Buffy La caza Vampiros y Ángel de la cadena Fox. El galante vampiro salva la vida en repetidas ocasiones de la niña común que conoce por accidente en el instituto. La autora conoce muy bien su segmento del mercado, maneja con gran inteligencia los hilos conductores de su historia, con su consabida premisa básica, sus atinados puntos de giro, sus líneas dramáticas paralelas, su clímax y desenlace, sabe cuando detenerse, cuando aumentar la tensión y cuando soltar los nudos para llegar a buen término a un oportuno clímax y desenlace final para que chicas y chicos entre los catorce y veintiséis años queden atrapados sin remedio en la trama, cuya escena final transcurre en el marco de la ya famosa fiesta de graduación convertida en el máximo cliché del sentir adolecente Americano.
CIFRAS (ENLATADOS INDUSTRIALES)
Más de cien mil copias, cifra record de ventas en argentina, crepúsculo es el libro más vendido del año “The New york times” Ha sido publicado en treinta y cuatro países y traducido a más de veinte idiomas, se convirtió rápidamente en el número uno, preferido por los jóvenes y se quedó ahí por más de cuarenta y seis semanas, la saga, Crepúsculo, luna nueva, eclipse, amanecer, ha vendido más de cinco millones de ejemplares solo en los estados unidos. La película basada en el texto, es en la actualidad una de las más rastreadas por los buscadores de la red recibiendo tal cantidad de visitas que ha roto todos los récor establecidos, más de doscientos millones de dólares a recaudado la cinta en solo unas pocos semanas de proyección en EE.UU. En nuestro país solo el fin de semana de la premier el filme fue visto por más de ciento treinta mil espectadores, la cantidad de niñas y adolecentes que portan los libros de la saga en sus morrales se ha hecho incalculable, páginas web a lo largo y ancho del globo donde los chicos leen, interactúan, comentan, nos arroja como resultado una verdad que se dice entre dientes y con los labios apretados “los jóvenes si leen” Meyer ha puesto a soñar a millones de chicas con encontrar su vampiro azul, galante, misterioso, con el poder de leer la mente, fuerza sobre natural, el físico de un Adonis contemporáneo y sobre todo “con buenos sentimientos” todo este éxito rotundo e incuestionable nos regala una deducción interesante, si queremos volcar la atención de los chicos hacia la literatura, debemos saber disparar los impulsos motivacionales adecuados, conocer sus referentes y preferencias, saber con qué se sentirán identificados, hacer que la lectura se les convierta en algo cercano, fácil de digerir y sobre todo en una experiencia placentera. Crepúsculo no será una obra inmortal que le pelee un puesto a cualquiera de los ya consagrados clásicos pero sin ningún asomo de duda es un libro iniciático que tal vez se convierta en lo que para mí fue Trópico de Cáncer (Miller) o Cartero (Bukowsky) libros que me sirvieron como un arranque o de empujón final para llegar al habito, que debe ser el objetivo final de cualquier profesor de literatura, venderles este sueño y esta pasión por la palabra y acabar de una buena vez con los altos índices de analfabetismo funcional que tanto aqueja a la sociedad en general.

http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/R/rdlecturascolmillos/rdlecturascolmillos.asp?CodSeccion=3

"RADIOGRAFÍA DE UNA LOCURA ORDINARIA"






Poesía cuidadosa
y gente cuidadosa
duran lo suficiente
para morir seguras.
Buk





9 de marzo de 1994
Puede que fuera otoño, y algunas hojas volaron cerca de la ventana moviéndose en silencio como danzando en el aire en un contoneo triste y bello que anunciaba despedidas y para siempres. Quizás fue en invierno y una leve llovizna se desató por las calles de los Ángeles y botellas de Vodka cayeron del azul cielo, se escuchó la risa de las montañas, y los peces chapotearon en el agua de sus lágrimas, la tristeza cantó en un reloj. Poco importó el humo de los cigarrillos escalando en las chimeneas, tampoco el maúllo de sus gatos y la soledad de su ordenador de palabras, el llanto de su esposa Linda Lee, la risa de Jane su más antiguo amor que llevaba demasiado tiempo esperándolo desde el más allá, la sorpresa de su hija Marina atrapada en la línea telefónica, la comprensión de Frances la madre de su única hija, la inquietud de sus fanáticos.
Ahora la promesa que fui mengua, mengua
Ahora, enciendo otros cigarrillos
me sirvo otras copas, ha sido una hermosa pelea y aún lo es.
El más divertido de los pesimistas abandonó este paraje de lamentos y desdichas peleando hasta el último round, Pulp su última novela conoce la luz este mismo año 1994. Buk no se dejó atrapar por la cirrosis, o por un carro distraído emboscándolo en medio de una etílica caminata, mucho menos por un detractor furioso que le disparara a quemarropa, a Buk no lo asesinó aquella úlcera vieja y venenosa que quiso llevárselo cuando joven en 1955, y esta vez no era carne de cañón de hospitales de mala muerte, no terminó en una acera destruido por el delirium tremens, o en una solitaria pensión para desesperados como muchos aseguran que le correspondía. Charles Bukowski muere en un buen hospital de San Pedro California a la edad de 73 años, con todos los cuidados, en una habitación limpia y toda la maquinaria disponible, sin embargo su atrasada cita con el Gorrión rojo no daba espera y el ave de la muerte se mezcló en sus venas, una leucemia se llevó al más batallador nihilista de su época. Lo había logrado todo, fortuna, una mansión en la parte más exclusiva de LA, un BMW, una linda esposa veinte años menor, fama, gloria literaria, respeto. Dejando un legado de más de cuarenta libros y una reputación de indomable que lo convertiría en el referente absoluto de todas las nuevas generaciones y en máximo santón de la literatura independiente, su agudeza, su simplicidad, su humor y la sencillez acertada de su propuesta lo convertirían en una especie de Dios ebrio que ríe a carcajadas desde su olimpo satisfecho con el final del combate, en su lápida reposa jactancioso y divertido el cínico epitafio que grita a los cuatro vientos “No lo intentes”
FLASHBACK

Frases sueltas como: telúrico, iracundo, procaz o tal vez, resistencia, vagabundos, prostitutas, caballos, apuestas, alcohol, soledad, individualismo. Lo único cierto es que Charles Bukowski se movía como animal enfurecido por el universo de las letras a su antojo. Reconocido poeta subterráneo, novelista, narrador, corresponsal de ínfimas revistas y fascines sub, borracho consumado, bebía para escribir o escribía para poder beber. A punta de un tesón envidiable logró convertirse en una leyenda de proporciones ya míticas a pesar de sí mismo y su autodestructiva personalidad. A Buk lo acompañaba una extraña pulsión epiléptica, un escozor en el alma que le impulsaba, como una especie de motor poderoso que lo llevaba a enfrentarse contra todos los parámetros de lo estético, lo formal y tradicional, chocaba como una tracto mula descomunal de frente y a toda velocidad con lo establecido: sociedad, consumismo, ideales. El hermoso sueño americano le resultaba una terrible pesadilla del tedio y la simplicidad aburrida de la alienación de masas. Para el viejo indecente, el último de los escritores malditos de norte América; un libro de John Fante, de Carson Mc cullers o de William Saroyan, unos pocos poemas de amor decentes, una vieja máquina de escribir, un pedazo de culo que no cueste más de de 50 dólares, un Brahms estallando en una pared blanca, unas cuantas pasadas al hipódromo y pegarle al caballo afortunado de la tarde, para Hank y su cielo gastado y sucio, unas pacas de cerveza Miller y una utópica libertad que sólo pudo encontrar cosechando sus rosas en las frías avenidas de la muerte.
FADEOUT

Años setentas, el despertar del león
(La máquina de follar)
Justo al despuntar de esta década Hank ya convertido en una especie de celebridad en toda la escena subterránea de EEUU, gracias a la publicación paulatina de sus explosivos y mordaces poemas en diferentes revistas contraculturales, da el gran salto y abandona para siempre la oficina de correos para lanzarse de lleno a escribir y dejar de una buena vez la terrible esclavitud de los horarios, en menos de dos meses su primera novela estaba lista “Cartero” 1970 cuando Bukowski tenía ya la edad de 49 años. Poco quedaba del joven rebelde aspirante a escritor, había pasado por muchas, un amor voraz e incendiario con una alcohólica, Jane Baker, medio loca y medio puta, un matrimonio fallido con la escritora Bárbara Frye que sólo duraría un par de años 1957 a 1959. Buk había conocido el abismo de muchas mujeres, trabajado en los más singulares empleos, había rozado la boca de la muerte, abandonado la escritura por unos diez años aproximadamente simplemente para vivir y emborracharse, había publicado unos varios libros netamente autobiográficos, retratos de su niñez pobre, del maltrato severo y reiterativo de su padre, sus dolores, sus pequeñas tragedias y hasta sus logros más efímeros, el sexo, la desesperación, el desencanto se constituyeron en la savia y núcleo de sus libros “Crucifijo en una mano muerta” poesía 1965 y “Los días pasan como caballos salvajes sobre las colinas” 1969 . La sociedad americana asistía a una serie de cambios vertiginosos, la sicodélica, la revolución del rock and roll, el advenimiento de los derechos raciales, la revolución femenina y una serie de ideas colectivas a las que Charles miraba con desdén y desconfianza, el resto de escritores e intelectuales en general se comprometían con una causa y él, el tipo duro de los barrios bravos del sur, sólo le importaba lo que sucedía con él mismo, Vietnam se podría ir al carajo tranquilamente “no tengo porque asumir responsabilidades políticas ni religiosas, no estoy preocupado por salvar el mundo”, “ si hay algo que siempre odié es el consenso, la temible unanimidad”. Este tipo de afirmaciones hicieron crecer la hoguera que se venía encendiendo desde la publicación de sus primeros libros que celebró solo, ebrio, en medio de chicas nudistas bajando vertiginosamente de la barra. Sus declaraciones atizaban el fuego y abrían la polémica, todo tipo de académicos salían a detractarlo armando alboroto en contra de ese salvaje ignorante que no sabía escribir, mientras su reconocimiento crecía como la espuma, las odiosas comparaciones no se hicieron esperar, la critica lo comparaba insistentemente con Hemingway a lo que el respondía con orgullo “a nosotros nos separa un abismo, él escribía sobre los grandes temas, la libertad , la voluntad, la valentía, el patriotismo, yo escribo sobre los pobres tipos a los que el sueldo no les alcanza, sobre mujeres muriendo en hospitales públicos, sobre chicos azotados por su padre. Él escribía sobre ganadores, yo sobre perdedores”. Otro error común, era el tratar de meterlo en el mismo costal de la Beat Generation “bueno muchos de ellos eran homosexuales y a mí me gustan casi todas las mujeres, éramos tipos muy diferentes, a ellos les gustaba el Jazz, y a mí la música clásica, a ellos les fascinaban las drogas a mí apenas me alcanzaba para cerveza barata. Ellos se interesaban en política yo en hipódromos. Ellos eran chicos de San Francisco y su mierdosa bahía, yo apenas un chico duro de los malos barrios de LA.
FADE IN

Buk en 35 mm, celuloide
(Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones y demás relatos de una locura ordinaria)
El gran Buk se convierte en una máquina rentable para sus editores Black sparrows Press, la modesta editorial de su amigo Jhon Martín, crece a la par que crece la fama del viejo indecente, Luego de varias novelas, algunos libros de relatos y otros más de poesía como: Escritos de un viejo indecente 1969, Erecciones eyaculaciones 1972, Se busca una mujer 1973, Factotum 1975, La máquina de follar, Soy la orilla de un vaso que corta, soy sangre, Mujeres 1978, Shakespeare nunca hizo esto 1979, La senda del perdedor 1982, Música de cañerías 1983, Madrigales de la pensión 1988, Poemas de la última noche de la tierra 1992. Incluso llegaron de golpe varias traducciones a diferentes idiomas de su obra, la misma popularidad de sus escritos lo llevan a la pantalla grande. En el primer trabajo cinematográfico adaptado de uno de sus libros de relatos trabajan actores del calibre y la trayectoria de Ornella Muti, la película que pasa un poco desaperciba se titula Storie do ordinaría follía dirigida por el reconocido director italiano Marco Ferreri y Charles no queda muy contento con el resultado .Luego se sumaria el filme independiente The killers (los asesinos) basado en uno de los tantos textos cortos de Bukowski, su director Patric Roth deja muchas de sus esperanzas en la arriesgada película que tuvo en su reparto a Ben Gazzara, Susanne Read y Raymond Mayo entre otros, con resultados idénticos al anterior intento, uno que otro fanático de la obra de Buk y algunos coleccionistas de rarezas se interesaron. Por fin llega la venganza en el celuloide para Hank, el afamado director de cine Barbet Schroeder, un alemán, trotamundo, genial y un poco tocado, por cierto ganador del oscar, se interesa en la obra de Buk y como si fuera poco le encomienda la tarea a él mismo de escribir el guión, lo que bota como resultado una de las experiencias más divertidas y vitales de la vida del escritor, donde conoce a algunas estrellas como Sean Penn y su entonces esposa Madonna. Barfly, o la mosca de bar se convierte en una película de culto a nivel mundial, protagonizada magistralmente por Faye Dunaway y el rebelde motociclista Mickey Rourke que se encarna en el papel del borracho y pendenciero Henry Chinaski (alter ego de Bukowski) el viejo indecente retrata todas sus experiencias con este mundillo de lentejuelas farsantes en la novela “Hollywood” 1989, parodia divertida de aquellos momentos y su tufillo glamoroso. Le seguirían un par de películas francesas de poca resonancia “El amor es un perro del infierno” dirigida por Josse de Pauw y Lune Froide dirigida por Patrick Bouchitey, filmes que pasaron silenciosamente por la historia. Por último otro esfuerzo de la maquinaria Holliwodense, la reciente Factotum (2005), una adaptación de la novela con el mismo nombre protagonizada por Matt Dillon, Lilly Taylor y Marisa Tomei, dirigida y escrita por el autor independiente Bent Hamer. Un Noruego bien intencionado y arriesgado que se adentró en el universo Bukowskiano. Esta película ha generado grandes expectativas, ya que en este tiempo la imagen del borracho Chinasky y sus peripecias es un referente más que universal y sus fieles seguidores continúan en un aumento fuera de lo corriente.
FLASHBACK


Años cuarenta, vagabundeos
(factotum)
La tensa relación padre e hijo de toda una vida no soporta un tirón más y gracias a su iniciante literatura contracultural su padre lo arroja a la calle, su máquina de escribir y sus escritos volaron por la ventana para buscar refugio en el centro mismo de los Ángeles, en medio de inmigrantes y todo tipo de perdedores comienza a forjarse su propia historia, pensiones baratas, trabajos fugaces. El joven Charles aún desconoce los verdaderos placeres de la vida: una mujer traqueando en su colchón, aceptación social, fraternidad y la calidez de unos amigos. Por el contrario, rechazado y acomplejado por su terrible problema de acné, Buk busca refugio en los bares, en los fondos de las copas y la soledad tranquilizante de sus lecturas en la biblioteca pública de los Ángeles. Los ecos de una guerra se precipitan en cada rincón de las grandes ciudades a lo que el joven Bukowski no le presta la más mínima atención, comienza un periplo por diferentes estados, adentrándose en la densa jungla asfaltada y el lado salvaje de la carretera, nutriéndose con todas sus derrotas y pequeñas satisfacciones, en medio de sus sueños podridos, estos sufrimientos y carencias de todo tipo lo fortalecen y sientan las bases de lo que luego se volcaría como vómitos tibios en el papel: putas idealizadas, el abismo de los bares, cuartuchos letales y la rotunda negación del American dream, una pelea casada a doce asaltos sin tregua ni descanso, entre caminos polvorientos, resacas mortales, regresaba a casa cuando el cansancio de tantos escarceos vitalistas lo dejaban sin sangre, ya su reconocida afición a los caballos era compulsiva y sus rabiosos escritos conocían el rechazo empecinado de todos los editores. A sus escasos 24 años Story Magazín publica el relato corto “Aftermath of lengthy rejection slip” 1944, las dificultades y el muro frío y áspero con que choca el joven aspirante a escritor lo desencanta y se retira voluntariamente de la dura arena literaria. Vivía el día a día con lo mínimo para comer, pagar la pensión y el santo trago de cada noche.
No viviste
Hasta que no pasaste la noche. En un hotel de los desamparados. Con nada salvo una lamparita Y 56 hombres apretados uno contra otro sobre las frazadas, todo el mundo roncando a la vez y algunos de estos ronquidos son tan profundos y graves tan increíbles, oscuros y tristes.
FUNDIDO A NEGRO


GÉNESIS
16 agosto 1920 ANDERNACH ALEMANIA
El soldado Estadoudinense Henri Bukowski y la bonita chica alemana Catherine Felt se abren al milagro de la vida. A lo mejor ese día estuvo relampagueando fuertemente, o una extraña ventisca atacó a la pequeña población, de pronto el parto fue largo y dispendioso, anunciado la llegada de un personaje que cambiará la forma de abordar y hacer literatura. Tal vez la naturaleza no se pronunció en lo absoluto y este par de inocentes seres comunes no presintieron en ningún momento que la criatura que contemplaban embelesados se convertiría en una colosal figura de talla mundial sobrevalorada por unos y subvalorada por otros. Ese severo soldado que al cabo de cinco años emigra y se establece al sur de California, iniciaría al pequeño Hank en los pormenores de la amargura y la marginalidad, con su actitud militarista y autoritaria llevaría al niño a tales grados de desesperación que terminaría influyendo en su posterior personalidad escéptica, nihilista y cínica. Su nacimiento no fue marcado por extrañas señales, ninguna constelación tubo un comportamiento inusual, ningún astrólogo le predijo enigmáticas luces en el camino, todo lo que ganaría en la vida vendría de una lucha incansable, de un pulso descomunal contra todo y al final resultaría victorioso, atribuyéndosele la invención de un género, de una nueva estética, influenciando a miles y miles en el mundo entero, contagiándolos de su ponzoña contundente y mordaz.
“Don’t Try”

Entrevista digital a Carlos Polo

Por: Francesco Vitola.


Partiendo de una serie de encuentros y conversaciones con el escritor barranquillero Carlos Polo surgió la idea de la entrevista para compartir con los lectores del blog. Carlos escribe poesía, cuentos y novelas, además es un promotor cultural interesado en el rock y el jazz. Liderando la editorial Labra palabra ha publicado los trabajos de escritores jóvenes, muchos de ellos comprometidos con temáticas y formas de contar contrarias a los estándares comerciales de las grandes editoriales.


*¿De los años universitarios que sacas en retrospectiva?

Bueno, siempre he tenido cierta resistencia con el tema de la academia, sin embargo siento que justo esa formación en lo audiovisual, es lo que me regala ese toque de narrar en imágenes, la recurrencia al recurso del cine y lo audiovisual en lo narrativo, esa extraña velocidad que sólo se encuentra justo ahí, en la TV, el cine, la radio, etc.


*¿Consideras importante que los escritores jóvenes busquen premios a modo de reconocimiento?, ¿son importantes los concursos en “la hoja de vida” del escritor?

Aquí vienen dos preguntas en una, los premios son importantes en cierta medida y pues te alivian económicamente y catapultan tu trabajo mucho más rápido, pero la idea de escribir o cualquier arte en general no radica en la búsqueda de premios o laureles, si eso se convierte en el objetivo central creo que se estaría traicionando el espíritu del artista, su independencia, la esencia misma del autor, si vive entorno a eso se estaría convirtiendo en una especie de mercenario de las ideas, la idea es trabajar, ser fiel a uno mismo y sus principios. Si los premios llegan pues muy bien, sino igual.


*¿De los primeros años como poeta, recuerdas algún suceso, o algo que te hayan dicho, que te hiciera entender que la lucha sería fuerte y prolongada?

Mucho más de un suceso, en esto todo el tiempo uno ve, presiente y vive, que este es un camino más de espinas y rocas que otra cosa. Por lo general los logros y reconocimientos son de carácter muy personal, muy intangibles, eso forma –creo-, y de alguna manera pone a prueba, si realmente es lo que quieres hacer en tu vida. Esto es para tercos y testarudos.


*En tu primer libro de poemas Polifonía de colores (2004), título relacionado con la psicología del color, tuviste tus primeros reconocimientos y lecciones. ¿Te cuidarías de no repetir algo en otro libro, y que repetirías?

Cada proyecto es un aprendizaje, una especie de lección. Ese libro en cuestión es muy especial para mí, por todo lo que me regaló, con el aprendí mucho, como a escuchar a mi instinto, como a ser más cuidadoso y no dejarme llevar por el afán y la premura y que cada proceso o proyecto hay que gozarlo y sufrirlo en la medida en que sea necesario.


*Tu primer libro de cuentos Testamento de la barriada (2006), contiene uno de los cuentos por los que se te recuerda más: Los tenis panameños. ¿Alguna anécdota que haya alimentado tu hambre de escritor?

Jajaja, Los tenis panameños fue para mí una especie de punto de quiebre, porque en el momento que lo leí con un público nutrido y sentí la energía y la aceptación de la gente, me dije a mí mismo “loquito vas bien” por aquí es el asunto y decidí meterme de cabeza en esta camisa de once baras jajaja.


*En tu segundo libro Rapsodia para reclutas asustadizos, relatas anécdotas que partieron de conversaciones con tus compañeros de entrenamiento militar. ¿Ese año marcó o definió algo del escritor que eres hoy?

Ufff, para esa época en que yo tenía los cueros encima, no pensaba para nada en meterme en esto, ya tenía un hábito de lector moderado, pero aún no estaba en mis planes convertir mi experiencia vital y cotidiana en narrativa, ni mucho menos.


*Como alguna vez me dijiste, te gustan los autores cuyos personajes son reales, “sangran, mean”. Estás relacionado con lo visceral, con lo vital. ¿Lecturas que recomendarías a otros escritores o a jóvenes deseosos de buscar su camino entre las letras?

Eso de recomendar me resulta muy delicado, vaya uno a saber y a conocer el gusto de los demás, lo que si hay es una especie de concertación popular que lo impuesto no funciona, como esos autores y títulos que te meten de lavado en los colegios, que por lo general ejercen efecto totalmente contrario al deseado. A mí me interesan cierto autores como Miller, Bukowsky, Pedro Juan Gutiérrez, Loriga, los locos de la generación Beat, Garlan, Kundera, H. Thompson, Hesse, Vallejo, Norman Mailer, Irvin Wells, Palanhniuk, J. D Sallinger, Saavedra, Sade, Omar Kayan, Henry Bolt, los malditos o simbolistas, los nadaístas, Eston Ellis, Jhon Fante, Gunter Grasss, Fugett, Caicedo, Madiedo, Caballero, Medina, en fin, Cortázar, los Rusos más celebres, Chejov, Tosltoi, Dostoieski, que sé yo, son autores con cierta locura, vitalidad y rebeldía imprescindible.


*¿Qué disfrutas del mundillo literario y que te aburre?

Bueno disfruto la buena charla, la bohemia, los viajes, conocer gente cálida. Me aburre muchísimo el rollo de las envidias, los pulseos de ego, la actitud de algunos que porque escriben se sienten como iluminados y más que los demás, eso abunda como la mala hierba, toda las posees de algunos poetas y sus disfraces y sus caretas, esa actitud de sabio, salva mundo y elegido, eso es muy aburrido, el intelectualoide mediohuevo con pose de genio, uf que harto.


*En tus historias “el gran barrio popular” es recurrente. Tienes historias con finales positivos y otros no tanto. ¿Le pones algún limite a tu imaginación al momento de reconstruir, es decir, en ese caso eres más un cronista de tu vida que un artífice que se alimenta de recuerdos?

Yo creo que a la hora de botar el chorro lo condimento con algo de cada cosa, sin lugar a dudas prevalece la cosa vivencial, pero también hay muchos otros ingredientes, recursos que vas tomando en el aire, en la atmosfera, algo de imaginación y filtro literario.*Ser poeta o escritor en nuestro medio, el caribe colombiano, es algo difícil de entender por mucha gente, especialmente nuestras familias, que no ven ahí una forma rentable de vida.


*¿Tienes algún recuerdo relacionado que puedas compartir?

Todo el tiempo, me pasó que mucha gente comenzó como a creerme a quererme y aceptarme, luego de las apariciones en T.V. el periódico, la radio y tal. Todavía mi vieja me insiste con cierto dejo en la voz: “Hombre mijo y tú no puedes ir haciendo otras cosas mientras lo tuyo sale como es debido” jajajá.


*¿Qué te preocupa cuando te sientas a escribir?, ¿tienes alguna rutina al momento de crear?, ¿qué tanta importancia tiene en tu vida leer y escribir?

Por lo general lo que más me preocupa es el arranque, la hoja en blanco, las primeras líneas es lo más difícil. A mí me coquetea una idea y la voy moldeando en la cabeza, la voy armando, luego cuando me siento y supero el encuentro con las primeras líneas, lo demás fluye solo. Después viene lo tedioso para mí, que es el rollo del pulimiento, corregir, quitar, agregar, en fin. Para un escritor es vital mantenerse leyendo y escribiendo, ese es nuestro entrenamiento, ahí están las claves, leer, escribir, yo le agregaría vivir, tomarse la vida en peso para tener que contar y resultar convincente, creíble.


*Háblanos de la editorial, la revista y el espacio lúdico que llevan por nombre Labra palabra, ¿en que consisten, como nacieron estas ideas?

Bueno aquí me resulta difícil ser breve. El espacio cultural, la revista y la editorial no son más que esfuerzos por mover la escena en la ciudad, por crear generación, por brindar espacios y mostrar lo que se viene gestando y lo que están trabajando los jóvenes y todos los que sienten que tienes cosas por editar, mostrar, compartir. Con la editorial llevamos más de cinco títulos editados entre géneros distintos, el espacio lleva funcionando más de cuatro años una vez por mes y ahí se han dado cita grandes poetas, artistas plásticos, bandas de rock, cineastas, muchas cosas bonitas han venido sucediendo en ese espacio tanto en lo formativo, lo lúdico, como también se ha constituido en una ventana para los que no han tenido la posibilidad de mostrar su trabajo en público. Por último la revista lleva hasta el momento editados cuatro números con mucha aceptación por su contenido y propuesta fresca, incluso por su carácter estético.


*Tienes una novela en busca de luz, cuéntanos un poco de ella.

Un perdedor con suerte, es un proyecto muy ambicioso y caótico, donde fluyen de la mano la narrativa más experimental con un lenguaje muy local y popular, con toda la velocidad del cine, la música y la condensación de tres décadas 80, 90 y 2000. Barranquilla como un personaje central, sus calles, sus lacras, sus llagas, sus putas, sus cambios, en una especie de monólogo interno, enloquecido y enriquecido por los matices del gran barrio popular que es uno solo con sus dolencias calcadas, idénticas en cada gran polis.


*¿Algún otro libro en camino?

Tengo una serie de poemas sueltos que vengo armando en un proyecto que quiero llamar “Cantos y textos para limpiar escopetas” La novela aún inédita y el libro de cuentos “Rapsodia para reclutas asustadizos” Lo demás aún son ideas vagas y una novela a medio terminar “Vitácora de Guerra”


*Por último, ¿qué tanto Internet ha significado un cambio en tus dinámicas creativas?

Como todo es una herramienta más que viene a dinamizar el proceso, las investigaciones y cualquier búsqueda resulta más sencilla con este juguetico ¿No?


si desea leer mas del trabajo de fvitola visite:
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“A PILAR QUINTANA LE PICA LA LENGUA”

Pilar Quintana es una chica menuda y delgada con una voz afable que viste de rigurosa espontaneidad, a esta chica se le nota que le traen sin cuidado los discursos sacrosantos y aburridos del intelectualoide promedio que se auto promueve en la escena croando desde su estanque esa cancioncita afrancesada de pose internacional. Pilar Quintana es todo lo contrario a ese molde, es fresca, sencilla, natural y directa, temas como las enredaderas oblicuas y concupiscentes del racionalismouniversalexisistencialista y cosas por el estilo le resbalan. Por otro lado las banalidades de último cuarto de noticiero local, como la última colección de verano de Versace, los pasos torpes de una ex princesita del pop venida a menos en el escenario, las bebidas que producen celulitis, la tienen sin cuidado. Quintana es una chica caleña que se las trae, así como quien no quiere la cosa, ha vagabundeado un tiempo por Suramérica, Estados Unidos y la India, escribió algunas cosas para la televisión, es comunicadora social, fue creativa en alguna agencia de publicidad, vive en la orilla de la selva y de cara al mar junto a Conor McShannon su compañero, un Irlandés que conoció en sus correrías por el mundo. Esta joven promesa de la literatura nacional escribe por que le rasca la lengua, porque se curtió con la velocidad de su Cali, la misma que vibra y se enciende entre la salsa brava, el sexo, el rock and roll y la noche. Temas que transitan por sus libros como autos volátiles en desbandada por una Cali sur, norte, podrida y perfumada, Cali pachanguero, la misma del mono y la flaca derritiéndose entre luces de neón, la misma del Pascual los domingos de clásico, la que luce orgullosamente sus tetas de silicón y colecciona polvos raros, Cali de feria, toros, Guayacán venga y mire vea, la Cali de canciones carteles y bailes, esa que fue cantada sentidamente por aquel angelito empantanado y alucinado de Caicedo. Es esta ciudad y sus dolidos personajes la que nos asalta desde el borde filoso de cualquiera de sus esquinas y que la chica Quintana retrata en technicolor sin rigores, ni pudores en sus dos novelas “Cosquillas en la lengua” “ColeccionistaS de polvos raros” Acércate a este Calidoscopio vital, descarnado, real y directo 
 Entrevista 
CP: ¿Cómo nacen los procesos creativos en Pilar Quintana? 
PQ: Son bastante lentos. Te voy a hablar del de la novela que estoy escribiendo ahora. Empezó hace unos cuatro o cinco años. Quería contar la historia de un edificio y de un yuppie inconforme y fracasado. No sabía nada más. Durante esos cuatro o cinco años, mientras escribía Coleccionistas de polvos raros, me dedicaba a armar la historia, punto por punto, y a armar el universo. Todo en mi cabeza, sin escribir ni una letra. Ahora sé cuántos metros cuadrados tiene cada apartamento del edificio, por qué lado se oculta el sol, qué va a pasar en 80 páginas, qué va decir tal personaje en tal episodio, quién se va a acostar con quién. Esa es la parte que más me gusta de la escritura: planear las historias.

CP: ¿Cómo se logra captar la atención de una editorial importante como norma? 
 PQ: Le envié Coleccionistas de polvos raros al editor de Norma, Carlos Castillo. Él ya conocía mi primera novela Cosquillas en la lengua. Cuando uno ya ha publicado es más fácil que le paren bolas y lo lean. 

CP: ¿Resulta más difícil para una mujer abrirse campo en la escena literaria del país? 
PQ: Resulta difícil para alguien abrirse campo en la escena literaria del país, sea hombre o mujer. Pero, en mi caso, el hecho de ser mujer en vez de hacerlo más difícil, me ayudó. En ese momento (hace 3 años) Editorial Planeta quería hacer una antología de relatos de nuevas narradoras colombianas. Por eso me contactaron. Yo no tenía relatos, pero sí una novela: Cosquillas en la lengua. Se las ofrecí y les gustó. 

CP ¿Cuáles son los autores que te han marcado al punto de convertirse en una influencia? 
PQ: A los trece me leí Crónica de una muerte anunciada de García Márquez y me obsesioné. Necesitaba saber quién había desvirgado a Ángela Vicario y leía y releía, a pesar de que el texto mismo decía que no podía saberse. Entonces supe que eso era lo que quería hacer, escribir historias apasionantes que obsesionaran a la gente. A los 27, nuestro amigo común, Andrés Salgado, me presentó a Bukowski y quedé igualmente impresionada. Lo que descubrí a través de él fue cómo y sobre qué quería escribir. Con un lenguaje simple, llano y directo, y de las cosas que le pasan a cualquiera. 

CP: Alguna vez se te ha comparado con el loco Caicedo. ¿Qué piensas de eso y que opinión tienes sobre la obra de Andrés? 
PQ: Andrés murió a los 25. Creo que su obra no llegó a madurar. En Qué viva la música se perfila un escritor y me parece que como primera obra es un producto muy digno. Me hubiera encantado ver qué habría hecho después. No me molesta para nada que me comparen con él, los dos somos de Cali y con la misma relación de amor-odio por la ciudad. Además le debo muchísimo. Andrés me descubrió que la literatura no se limitaba a las historias fantásticas de pueblos remotos, que la literatura la podías hacer con personajes como vos en ciudades como la tuya. 

CP: ¿Por qué y en qué momento decides enfilar tu trabajo creativo justo por el camino del lenguaje directo, minimalista y lacónico? 
PQ: Eso lo descubrí después de leer a Bukowski. A través de él descubrí que entre más simple sea el lenguaje más claro y directo resulta el mensaje que querés dar. 

CP: ¿No sientes que la actual literatura en Colombia adolece de exceso de sicarios, traquetos y tetas de plástico? 
PQ: Creo que el exceso de sicarios, traquetos y tetas de plástico no está en la literatura sino en la realidad de Colombia. Y sí esa la realidad es inevitable que la literatura hable de eso. 

CP: ¿Qué opinas de la etiqueta realismo sucio, te sientes una cultivadora de este estilo? 
PQ: Me molestan las etiquetas. No creo que haya una literatura fantástica y otra realista, una literatura sucia y otra limpia, una literatura femenina y otra masculina. Para mí la literatura simplemente es. Me gustaría, más bien, que a mi literatura se la catalogue como literatura y punto. 

CP: ¿Cómo encuentras la actual escena literaria del país, se podría afirmar que estamos asistiendo al nacimiento de un boom? 
PQ: Creo que hay gente escribiendo y gente muy buena. Pero no podría decir que se trata de un nuevo boom. Creo que el boom es una figura creada más bien por las editoriales y los agentes literarios que por la realidad de una literatura. 

CP: ¿De los autores de tu generación inmediata a cuales de ellos ves con buenos ojos? 
PQ: Antonio García, Ricardo Silva, Álvaro Bisama, Gonzalo Garcés, Wendy Guerra, Pedro Mairal, Daniel Alarcón, Santiago Roncagliolo, Guadalupe Nettel... Habrán mucho más pero no puedo decirlo porque no los he leído todavía. 

CP: Los críticos más escépticos descalifican a las nuevas generaciones, regalándoles el calificativo peyorativo de “simples artículos de la mass media ¿Que piensas de esta afirmación? 
PQ: Me parece que la frase es pretenciosa. Snob. Como si la literatura debiera estar sujeta a unos códigos dictados por alguien. También me parece mentirosa. Los “artículos de la mass media” generalmente venden mucho y nosotros, los escritores de la nueva generación, apenas si vendemos. 

CP: ¿Te inquieta el tan cacareado tema de la inmortalidad a través de la obra o lo que suceda con tus libros después de tu paso por esta fugas estación? 
PQ: Para nada. Lo que sí me preocupa es morirme antes de terminar algo que he empezado. Por ejemplo, morirme en medio de una novela. Me da terror que me lean antes de que la obra esté acabada. 

CP: Pilar la autora ¿Qué piensa de los polvos raros, alguna predilección especial? 
PQ: Creo que todos los polvos son, en una u otra medida, raros. A mí me gustan todos, mientras no sean mentirosos. 

CP: ¿Que viene para Pilar Quintana, háblanos sobre tus nuevos e inmediatos proyectos? 
PQ: Estoy escribiendo una novela. Transcurre en un horrible edificio para yuppies, manejado por un gurú de la motivación. Los mantiene bien desestresados para que puedan ir a sus trabajos todos los días. En la azotea hay una selva y al parecer un grupo rebelde que pretende tumbar el edificio. Eso es lo que la protagonista investiga. 

CP: Gracias, buena fortuna para los proyectos que emprendas, un abrazo marinero desde mi quilla querida, que me rasca, me duele, me sueño, me bebo; me inmsonia, me vomita, me brisa, me calor; me…
Carlos Polo 19 de noviembre 2007

Ciudad Insomia



Una luna redonda y naranja atravesada en el firmamento nos regala su sonrisa maliciosa, satisfecha prepara sus seductores influjos y alista sus binóculos de voyeur consuetudinaria. Una noche célibe decanta sus derroteros, es la hora justa donde la navaja silva en los rincones oscuros, y los canes vomitan sus canciones solitarias, Hoy es un día cualquiera, la semana joven aún acaricia su modorra. Barranquilla es humedad, calor, polvo y viento. Seres vencidos de cansancio y hastío se comprimen es sus confortables habitaciones, mañana es un día más de labores, otro igual de calcado. Sin embargo el panorama no es el mismo en donde el neón insomne no parpadea y los sueños se socavan bajo el humo y la risa.

Bulevar de Simón Bolívar, más allá de la media noche.

Esta esquina ha sido testigo de innumerables crímenes e injusticias. Aquí las penas llegan sedientas a ahogar su sed etílica, enterrando sus sinsabores, en la radio suena una y otra vez la canción insigne de la nueva ola. Yo no sé que te pasa, yo no sé que te pasa, y continúa el trabalenguas donde sólo se entienden frases sueltas como; ir, bailar. Y una vez más. Yo no sé que te pasa. Los habitantes de está noche tararean y simulan interpretar acordeones invisibles y aquel chico inquieto y talentoso que compuso está canción hoy es un recuerdo, un mártir al mejor estilo de los antiguos rockstar, “vive rápido acelerado y muere joven”. Yo no sé que te pasa, yo no sé que te pasa. Algún entusiasta grita emocionado ¡Kalé porque te fuiste y no me llevaste nojoda! El bordillo soporta el peso de cada uno de nuestros cuerpos, agua, grasa, piel y huesos, sosteniendo nuestras penas y culpas, un guiño mal intencionado de la luna llena, nos llega para invitarnos a seguir cabalgando en el lomo de la noche. La estera del expendio de licores se cierra con brusquedad, hace más de media hora que nos están echando de este lugar. Hoy es un día ordinario como cualquiera y los horarios tienen que respetarse. En este sin sentido trasiego me acompañan un ex policía cincuentón y dicharachero, un ex comerciante que hoy día se la está jugando por la música y tres chicos del barrio en la movida del desocupe. Un grupo dispar alentado por la cosa de la luna de Barranquilla que maravilla, ese yo no sé qué, en yo no sé donde que la hace especial. Un ramo de cervezas en lata se pasea de mano en mano y entramos apretujados en un taxi, las llantas lloran un compás salvaje y la rueda del destino gira una vez más hacia un punto ciego y desconocido.

Barranquilla subterránea.

Atravesamos raudos la calle de las vacas, solitaria y temeraria en esta hora del asalto, el viento menea a su voluntad las cabelleras de los árboles, dentro del taxi alguien intenta cantar mal el trabalenguas del difunto. Yo no sé qué te pasa, yo no sé qué te pasa, cantar, bailar, umjum. Tarintatán, pero, ujum, ajam, qué te pasa. La ciudad nos ofrece su rostro sin maquillaje, ese rostro totalmente ajado lleno de cicatrices y penas añejas. En un santiamén estamos bordeando el viejo y popular Parque Almendra en este momento apagado y somnoliento, rodamos un par de cuadras más y el taxi se acomoda en medio de un par de autos que sueltan también su contenido de sujetos perniciosos que como ladrones empedernidos de luces y de sombras entramos en busca de un baile para el alma, de un sonido que le regale a estos corazones remendados un rato de diversión. “La Cama” es el nombre que me vota el ex ley cuando pregunto donde estamos, había escuchado bastante de este amanecedero y por fin se me presenta con su tufo neblinoso de cigarrillo, sus chicas de alquiler y su tumbao de salsa brava. Quítate de la vía perico que hay viene el tren. Me atropella Maelo el sonero con su bembé. Si pudiera saber, que el perico era sordo, yo paro el tren. No sé por qué, pero esperaba un lugar más grande y más concurrido. Nos apostamos en la barra llenos de expectativa mirándonos como tontos perdidos y la pregunta que nadie se atreve a lanzar es tan evidente que se dibuja en los rostros con claridad “Y AHORA, QUÉ” el lugar se me antoja pequeño y vacío como nuestros corazones. Uno que otro espíritu en pena negociando los placeres fugaces de la carne. La tropa se reagrupa y partimos sin decir adiós. Soy, como va la brisa que, siempre de prisa no, no anuncia su partida, y, como el dinero soy, donde yo quiero voy, sin una despedida. Con la tonada de Hansel y Raúl nos marchamos peinando las calles mudas repletas de piojos, perros abandonados, garrapatas y basura suelta por hay. Un taxista temerario y necesitado se arriesga con nosotros y nos votamos en busca de la calle Murillo donde en un espacio mínimo de dos cuadras encuentras una variedad de burdeles que funcionan a diario y hasta bien entrada la madrugada, desembocamos justo en frente del gran centro comercial que a esta hora luce sin vida, un cartel maltrecho y poco estético nos mira y sonríe. “Lindas Chicas” el aire acondicionado a todo full, la música a unos decibeles exagerados, nos dan la bienvenida, como nota sorpresa una chica esbelta contorsionándose desnuda, haciendo monerías apoyada en una barra plateada, la chica capta toda nuestra atención y nos sentamos lo más cerca posible hechizados con su mirada y su embrujo, una mujer exagerada y voluminosa se nos acerca, la canción que suena es una serie de gemidos acompañados de sonidos de látigos y unos repetitivos beats electrónicos que suben y bajan de revolución dependiendo del nivel de excitación que sugieren los gemidos. Luces, hielo seco, todo un concierto programado para manipular a los pobres sujetos que aquí nos encontramos babeando por los ojos. La mujer voluminosa nos despacha una tanda de cervezas y uno de los muchachos se exalta y grita codeándonos retorciéndose de la risa ¡Ya la pillaron, ya la pillaron, le falta la delantera, pillen, no tiene a Valenciano, ni al Tino! Se dispara una tonta discusión sobre la selección y los delanteros ideales, y saltan nombres al azar, Rodallega, Herrera, Perea, Pino, Moreno. Evidentemente a esta flaca seductora le hacen falta los dos dientes de adelante, como un tic nervioso intenta evitar a toda costa poner en evidencia su problema con un efecto totalmente opuesto y el goce del momento deja de ser su cuerpo al natural y la atención se fija en cada cuanto el tic nervioso manifiesta su desgracia ¡Aquí viene, aquí viene, vela, los peló! Y la chica ha sido bautizada como Sindi, sindientes, y los gritos descarados ¡Bravo Sindi, eso, Sindi! No queda otra que contagiarse de esta imprudente fiebre ¡Ríete Sindi, una risa Sindi! El resto de la clientela se muestra seria e incomoda, la mayoría con aspecto de gente del interior de esos de mochila, sombrero, botas y bigotes. Termina el show y de los parlantes truena el rugido de un corrido prohibido con toda la fuerza. Una cruz de marihuana…Mi amigo el músico me toma de la mano y salimos afuera donde nos atropella el sonido del viento que en esta época es tenaz y persistente, entró casi a empellones a un taxi que acaba de vaciar su carga y antes de arrancar sale del local el ex policía y sube trastabillando con el carro ya andando. Se suelta una discusión entre risas sobre quien pagaría la cuenta de los que se quedaron entusiasmados gritando ¡Bravo Sindi, eso una risa! Agarramos la calle murillo derecho viendo las ruinas de lo que en otras épocas fue el nido de las noches de burdel en la ciudad, ésta ciudad, la mía, la de los trasnochadores, la de la otra cara. Pasamos la vieja e imponente iglesia Chiquinquirá Y alcanzo a ver una mano que se persigna y otra que engulle una cerveza, enseguida la antigua sede de Brasilia albergando sus locos e indigentes, el cementerio, los travestidos de la esquina de la treinta y ocho, luego el parque de los enamorados y sus horribles manos gigantes atravesadas por un tornillo como metáfora de quién sabe qué putas. Bajamos justo por la carrera cuarenta y una, unas dos cuadradas y nos chocamos de frente con una mancha amarilla de carros de servicio público, unos que bajan otros que suben, venta de chuzos, de fritos, carros particulares que entran y salen.

Ciudad insomnia, poco más de las tres de la madrugada.

El lugar se llama “La Calera” en la entrada un par de tipos altos con sendas barrigas y brazos inflados controlan el pago de la tarifa y el no ingreso de armas, el movimiento es tal que nos vota la sensación de estar comenzando la noche, gente de todos los estratos, colores y posturas, tribus urbanas convergiendo en el mismo espacio, los amigos del blin blin, camisas anchas, gorras de los yanquis volteada, tenis vistosos, pantalones anchos que enseñan el comienzo de un interior preferiblemente de marca. Más duro papi, más duro, más duro papi más duro. Se queja el estribillo de una canción que no dice más nada, una y mil veces el mismo más duro papi. Dentro en total orden se mezclan, los jíbaros, travestis, lesbianas, chicos de la cultura hip hop, reggaetoneros, rockeros, pachangueros, putas, gente del barrio, aspirantes a traquetos, hasta Emos forrados de negro con sus descaderados justos al cuerpo y el berraco copete que les oculta la mitad del rostro, toda una sociedad nocturna flexible, tolerante entre si y sus diferencias, la democracia real en su más pura expresión, para qué pensar en Ámsterdam si esto lo tienes a la vuelta de la esquina, todos con un mismo fin, la diversión. Una gran mayoría aspirando ese pedazo de luna blanca que su cuela por sus narices. Es que tu estas tan buena, es que tu esta tan buena, sigue moviendo las caderas. La extraña comunidad baila y gira en su celeridad. Como un Milkyway. Y Esta canción compara a la mujer con un dulce de confitería ambulante y todos bailamos su ritmo monótono y pegajoso. Es que tu estas tan buena. En las pista los géneros pierden su sentido y todos es libertad, paz y amor, una extraña consigna anacrónica y fuera de lugar y se incendian los cigarros de la risa y se encienden los sueños verdes y las luces se apropian del pecho y se suelta una canción que todos cantan con gracia y sentimiento cuando llega el coro puedo asegurar que las paredes del recinto tiemblan. Aaaaaay que bonita es está vida. Brindamos por lo bella que es la vida y por este bar que no cierra, por la ciudad y sus recovecos y porque nunca dejará de sorprendernos. Una bella dama de alquiler se me acerca y colocando su rostro a un centímetro del mío susurra “Si quieres jugar con candela, esta es tu oportunidad” la miro directo a los ojos sin responder nada y me suelta una perla negra que se escurre por mis oídos “Niño sacúdete esa tristeza que te va a terminar matando” da un giro teatral y se esfuma entre el bullicioso, las risas y el humo, llevándose entre su falda una promesa. Un poco aturdido salgo a tomar aire a la calle, me tropiezo de frente con una venta de chuzos y me empaco un par recordando un poco la leyenda urbana, esa que asegura que son preparados con carne de gato, de gato o no, no es una buena hora para semejante reflexión y el estomago vacío lleva la delantera. El par de figuritas que me acompañan por este recorrido internados en la madrugada salen del local cada cual con un ramillete de cerveza en lata en las manos, me hacen señas y nos ponemos una vez más en camino de no sé donde, buscando la comba de la noche, el alarido del gallo, la quinta pata del gato. El conductor del taxi recibe una de las cervezas y la destapa satisfecho, las indicaciones son que nos ubique en un lugar conocido donde a esta hora de la madrugada aún nos atiendan, el hombre muy hacendoso se suelta en un chorro de ideas, que La cama, que Cosmos, que La arenosa. En fin toma la carrera cuarenta y tres subiendo y sin mediar palabra nos pasea a su libre comodidad hacia el norte a un lugar secreto que él conoce y según es la hora adecuada, es el momento del furor. Así que enrumbamos hacia los extraños escondrijos de la subterránea curramba. Aterrizamos cerca de la carrera treinta y ocho con sesenta y cinco o algo así, en este momento no puedo dar fe de mi absoluta lucidez, menos aún con la cantidad de cerveza que flota en mi cerebro.

La dimensión desconocida.

La fachada es de una casa de familia común y corriente, completamente normal, una señora de unos setenta y tantos años nos recibe con visibles rastros de sueño en su rostro, se nota que la sacamos de la comodidad de su cama, nos hace seguir con el mejor de los rostros complacientes, su cara aguza un gesto ensayado de comadrona experimentada, entramos por un pasillo largo y estrecho que conduce a un bar deshabitado y solo, la comadrona nos muestra unas pequeñas habitaciones donde encontramos unos solitarios muebles viejos, terminamos en un patio ambientado de manera tropical igual de desolado. La comadrona desaparece en una de las tantas extrañas puertas prometiendo volver con “las niñas” la manera en que la casa se encuentra repartida, el ambiente sus soledades, el terrible silencio me hace evocar algún capitulo de la afamada serie que se ocupaba de fenómenos paranormales La dimensión desconocida, la sensación se hace tan fuerte que un escalofrío me recorre el cuerpo entero y me siento protagonizando uno de los capítulos. Una extraña salmodia repetitiva y agobiante llama mi atención donde funciona el bar con su barra y la pista de baile, me encuentro con una mujer sola y ensimismada emitiendo una serie de extraños sonidos, el corazón se agita y me acerco sigiloso hasta el ultimo rincón del recinto donde la enigmática mujer repite una y otra vez con los ojos cerrados y en un rictus como de trance espiritual una absurda salmodia “conqueconqueconque conqueconqueconqui” siente mi cercanía y abre los ojos de súbito y para aromáticamente la salmodia. Me mira directo a los ojos y vuelve a su trance como si yo no existiera “conqueconqueconquiconqueconqueconqui” me sobresalta la presencia del músico a mi lado, me pregunta con señas por la extraña mujer y sin más se coloca enfrente de la mujer, bailando y sacudiéndose al estilo de Mick Jagger repitiendo en un loco arrebato la extraña salmodia en voz alta mientras sacude la pelvis, camina como egipcio y canta, mejor, grita “conqueconqueconquiconqueconqueconqui” todos mis extraños temores se esfuman y un ataque de risa incontrolable me deja doblado y sin aliento “conqueconqueconquiconqui” en medio de todo el absurdo de la escena el ex policía aparece con la anciana y tres mujeres con la sabana pintada en la cara, me muevo un poco para bajar el ataque de risa que no me abandona y me enredo entre habitaciones, pequeñas salas, cuartuchos, pasillos y el miedo poco a poco me vuelve a envolver por un segundo me estalla en la cabeza la absoluta certeza que no encontraría una salida de aquí y este lugar se convertiría en mi infierno particular. Salimos con el alba crepitando en el horizonte, el canto de los pájaros nos recibe y la brisa glacial de la mañana se cuela entre los huesos, un sol incipiente se asoma tímido por la ventana del cielo, los oficinistas afanados luciendo su recién bañado sueño, buses atestados, deportistas trotando su vanidad y en mi cabeza una frase repitiéndose con mal sana insistencia “niño sacude esa tristeza que te va a terminar matando” me empino el último estertor de una cerveza y repito sin saber por qué, entre carcajadas “conqueconque conqueconqui” mientras escucho medio alelado la sensata propuesta de rematar este día con un sancocho de pescado en el mercado de soledad.
Por: Carlos Polo

QUIÉN CARAJOS ES PEDRO JUAN GUTIÉRREZ



Para muchos no es más que un simple loco calentón, que viene mamándole gallo a todo el mundo: Normas, régimen, editores, público, fachos, zurdos, pacatos, mentecatos etc.
Desde el octavo piso de una azotea en centro Habana, sucumbe al milagro de la existencia, justo en San Lázaro, un barrio deprimido y marginal donde aletean esas bellas musas de ébano dotadas con grandes tetas y fornidos culos, negros camajanes que desafían el día a día con su temple, músicos añejos que copulan con la tarde, vendedores de sueños, vagos, pescadores, un prisma multicolor de los afanes del momento.
Pedro Juan, observa con deleite a través de su ventana el vaivén cariñoso de las olas, que lamen con delicado desdén las orillas de su Cuba del alma. A lo mejor, de su boca pende un sendo tabaco del que escapan furtivos vapores de su locura cotidiana, hablemos en castizo, Gutiérrez no es más que un bacán, un vacilador de la vida, al que el fallecido Roberto Bolaño llamaba con cariño “Prometeo sexual desencadenado.” Quizás, en su reproductor de audio, suena una nota cadenciosa acompañada por la voz delirante de Lou Reed, mientras Pedro le tuerce el cuello a una botella de Vodka extrayendo las últimas lágrimas de su sangre transparente.
Algunos desprevenidos no cesan en su empeño de clavarle un rotulo, una etiqueta y las comparaciones no se han hecho esperar “Una especie de Bukowski caribeño” en su defecto “Un Henry Miller Tropical” A lo que el mismo Pedro Juan enfrenta sin tapujos.
“No tengo nada que ver con Bukowski eso es sólo una estrategia de mercadeo de los editores, Él era un tipo pesimista, autodestructivo. Mis personajes no son tan derrotistas como los suyos; son gente luchadora y fuerte. Además, él pasaba meses sin una mujer, mis personajes en cambio suelen tener muchas. En cuanto a Miller, lo he intentado leer algunas veces y no me ha terminado de gustar.”
Así, frentero, directo, sin pelos en la lengua. Para conocerlo mejor necesariamente se necesita darse un chapuzón en su obra, donde la línea realidad e inventiva resulta tan famélica, tan imperceptible, que no se nota diferencia alguna.
Acere, acere, acere Pedrito.
Entre puchos de ron, jineteras insaciables, madrugadas borrachas, Pedro, desnuda La Habana para singársela sin prejuicios, nos la muestra empelota, sin remordimiento alguno: Su Malecón habitado por románticos noctámbulos, sus bares que no cierran ante el bostezo del alba, sus crímenes, sus llagas, sus goces prohibidos, y su urbana locura. La Habana para Gutiérrez es mucho más que la simple patria de sus añoranzas y nostalgias, no, esa ciudad adolorida y mágica es el personaje principal de sus escritos, el mismo significado que Woody Allen le ha regalado a la Manhattan de sus filmes, esa Habana de sus luchas a la que siempre regresa y a la que le tolera todo como un “eterno marido” desquiciado por su olor y por su cuerpo, ese tesoro inagotable de intrincados laberintos, esa Scheherazade que no termina nunca de contarle historias, esas historias que sonrojarían a la más liberal de las ninfas, historias plagadas de sexo explícito, cubanía, vodka, whisky, ron, tabaco, bacanería de las costas habaneras, Pedro Juan es hijo de Changó, de ahí su pulsión desenfrenada hacia el goce, la fiesta y los excesos. En sus venas el caribe vibra como huracán embravecido. El provocador alucinado de Matanzas, se tumba a robarse un pedazo de sol entre la arena coqueta de las playas de Varadero, mientras saborea un pucho de ron y alimenta su alma con la belleza apabullante del paisaje. Supo desde muy temprano que lo que más anhelaba en el mundo, era convertirse en escritor, alguna santera le anunció su predestinación ligada inexorablemente a las artes.
Acere, acere, acere, Pedrito, suelta tu guaguancó, que nadie te quite ese tumbao de los bacanes del mar.
Aunque sus inicios distaron mucho de su natural vocación, estos mismos lo fueron curtiendo, regalándole callos a su espíritu, se desempeñó en los más disímiles empleos: soldado, contrabandista, vendedor de paletas, cortador de caña, boxeador, instructor de kayak, obrero raso, constructor, voceador de periódicos, locutor de radio, profesor de dibujo, periodista, pintor, poeta visual, un camino en montado que venía formándolo como ser y como artista. Semejante experiencia vital se ve reflejada en el ritmo voraz y vertiginoso de sus historias, que son concebidas y abordadas de forma sencilla y natural. Lo contrario a lo que la gran mayoría imagina, alcanzar esta particular manera de escribir le llevo treinta años, en un largo y solitario periplo de aprendizaje autodidacta.
“Detesto con toda mi alma a los intelectuales que publican cuatro poemas y ya se creen Dios, y van por ahí gritando a los cuatro vientos que son poetas, payasos eso es lo que son”
Contundente y demoledor, como un gancho directo a los riñones, así lució en nuestra querida Cartagena, una grata sorpresa que en poco tiempo atrapó al público, seduciendo a punta de carisma y soltura a los pretenciosos, a los escépticos, a los desprevenidos, a los entendidos, no dejó a nadie indiferente. Sin lugar a dudas este personaje se convirtió en el batazo de la segunda versión del prestigioso Hay festival realizado en nuestra perla del caribe. Pedro Juan embrujó con su son cubano, con esos sonidos de tambores frenéticos que salían de su boca; sus héroes, obsesiones, influencias, autores preferidos, (Capote, Kafka, Cortázar, Hemingway, Grace Paley) sobre sus innumerables viajes fuera de la Cuba de su corazón ( Estados Unidos, Canadá, Rusia, México, Alemania, Suecia, España, Brasil, Colombia) y otros que se me escapan en el momento. Pedro Juan, cuenta con una larga y consolidada trayectoria como escritor, traducido a muchos idiomas, donde su prosa sinvergüenza y gozosa a cautivado a miles, su mente calenturienta e inquieta nos ha regalado muchos libros en diferentes géneros: Títulos de carácter poético La realidad rugiendo, Esplendidos peces plateados, Fuego contra los herejes, Yo y una lujuriosa negra vieja. Narrativa; La trilogía sucia de la habana, Melancolía de los leones. Novela: El rey de la habana, Animal tropical, El insaciable hombre araña, Carne de perro, Nuestro G, G, en la habana, El nido de la serpiente, Memorias del hijo del heladero se conocen otros títulos inéditos como Lulú la perdida y otros poemas de John Snake.
Luego de la clausura del Hay festival donde fue mimado por el público, firmó cientos de libros, conoció mucha gente agradable, en sus propias palabras, Pedro Juan Gutiérrez, es en estos momentos uno de los autores más vendidos en nuestro país, gracias a su participación en el festival que en hora buena lo ha dado a conocer por estas tierras, Pedro Juan es el escritor cubano más solicitado de la última década. Luego de estas líneas espero haber respondido a la pregunta que me hicieron algunos conocidos mirándome extrañados cuando entusiasmado preguntaba por la presencia de Pedro Juan en Cartagena “Quién carajos es Pedro Juan Gutiérrez”
Un ventarrón, un dipsómano empedernido, un singador incorregible, un cínico, un luchador, un guerrero, un sujeto franco y directo que le torció el cuello al Cisne, un boxeador de las palabras que le ganó la pelea al destino en el quinto round, un mamagallista loco, el man que mató al tigre y se arropó con la piel, un conspirador de la risa y la bacanería, tal vez, sólo tal vez, sea esto y muchas otras cosas.
En la actualidad es considerado el representante vivo más importante del “Realismo sucio” rotulo del que desdeña, de la misma forma que lo hace cuando se le pregunta de política o cualquier otro tema que lo traiga indiferente.
Por otro lado, en este otro Puerto, también sucio, mágico y duro, se van tejiendo otras historias, otras luchas, otras realidades, otras ficciones que comulgan directamente con este difícil arte de trasegar por la vida.
Acere, acere, acere Pedrito, acere.

ENTREVISTA
Por Carlos Polo

Pedro Juan Gutiérrez, un Guaguancó feroz y divertido que retumba desde una azotea en Centro Habana

CP: ¿Cómo nació esa obsesión de convertirte en escritor?

PJG: Nació en un proceso juvenil después de leer mucho. Fui amando cada vez más las revistas y los libros. Y a algunos autores. De tal modo empecé a escribir poemas, canciones y pequeños cuentos. A los 18 ya sabía que sólo quería ser escritor

CP: ¿Crees en aquello del escritor orgánico y el intelectual, existe alguna diferencia real?

PJG: Esas son diferencias artificiales. Un escritor es una persona que reflexiona, que analiza y piensa y tiene gracia para escribir todo eso y hacer que los demás se diviertan y piensen al mismo tiempo.

CP: ¿Cuáles son tus mayores influencias literarias, qué autores te marcaron?

PJG: Influencias: sobre todo los norteamericanos, narradores, como Anderson, Hemingway,
Capote, Mc Cullers, Dos Passos, Caldwell, Sinclair, etc. Y en otra medida me fascinan Borges, Cortázar, Kafka.

CP: ¿Alguna vez has sido rechazado por editoriales, debido al contenido duro, explicito, sexual, de tu trabajo?

PJG: Sí, me rechazan muchas editoriales, en Cuba, USA, Alemania, Francia, etc. Mi agente tiene que saber qué editorial me publicará. Y no puedo revisar las traducciones. Supongo que no las suavizan, en noruego o finlandés. Ruego a Dios para que sean respetuosos. Pero uno no sabe.
CP: ¿Escribir a tu manera te dificulto las cosas?

PJG: Sí, me dificulta mucho la vida cotidiana. Unos me aman y otros me odian. Quizás eso es bueno. Nadie queda indiferente.

CP: ¿Dónde dejaste tu cabello?

PJG: Mi cabellos se fue cayendo poco a poco entre los 20 y los 40 años. Ya no quiero saber nada más de mi cabello.

CP: ¿Una singada memorable?

PJG: Hay muchos momentos memorables templando, pero prefiero dejarlo para cuando escriba mis memorias, jajajaja Soy un tipo con pudor.

CP: ¿Podrías crear una obra literaria obviando, el sexo, el alcohol, la música, la Habana, el trópico, el tabaco y los seres humanos al límite de la desesperación?

PJG: Creo que no podría. Ese es mi mundo, mis obsesiones, gente en situación límite, al borde de la vida. Y todos esos elementos son imprescindibles para que todo tenga sabor.

CP: ¿Cuál es la música que más te gusta?

PJG: Me gusta toda la música. O casi toda. Desde new age hasta guaguancó y Mozart o Leonard Cohen, Bruce Springsten, Lou Reed, en fin, toda.

CP: ¿Cómo manejas el hecho de haberte convertido en una figura pública, la fama y toda esa joda complicada?

PJG: Me escabullo cada vez que puedo, pero a veces a periodistas como tú, que insisten tanto, jajajaja, hay que darles la entrevista, Pero en general, intento que mi vida no cambie y proteger mi privacidad.

CP: ¿Tus personajes son bastante flexos en el asunto del amor, eres así de liberal?

PJG: Sí, siempre he sido muy liberal y más o menos he llevado la vida a mi manera. Trato de tener la menor cantidad posible de prejuicios.
Por eso escribo también a mi manera y que cada quien piense lo que quiera, me da igual.

CP: ¿Te has enamorado realmente de una Jinetera activa en el oficio?

PJG: De varias. Gloria, la que aparece en Animal Tropical, fue una. Durante varios años nos quisimos mucho y fue bonito. Ahora hace años que no nos vemos. Creo que ella finalmente se fue a vivir a otro país con un yuma. No sé. Da igual el oficio de cada cual, prostituta o médico o científica nuclear. Son oficios. Lo importante es la persona y sus sentimientos.

CP: ¿Qué piensas de la censura?

PJG: Pienso muy mal de la censura, muy mal. ¿Qué quieres que te diga?

CP: Una pregunta casi obligada, ¿En algún momento de tu vida te sentiste atraído por los ideales que propugna la revolución?

PJG: Sí de los 16 a los 40, después uno evoluciona, cambia sus ideas, piensa y actúa de otro modo. Los humanos somos así, por suerte. Si yo fuera el mismo con 16 años y con 40 sería un imbécil perfecto, o un hipócrita que oculta lo que piensa. Hay que evolucionar y cambiar. Es lo que dice la dialéctica, además.

CP: ¿Cuando pasas por Barranquilla para compartir unos cuantos puchos de ron?

PJG: Barranquilla. Sí. Lo tengo pendiente. Ya iré un día de esto.

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